Ley de Memoria Histórica

Foto Archivo: Congreso de los Diputados.

Muchos españoles estamos asistiendo estos últimos días a la disipación paulatina de esa espesa neblina que ha estado cerniéndose desde 1936 sobre el horizonte democrático que la mayoría nos habíamos propuesto aventurar a partir del año 1978. El cadáver uniformado del dictador ha sido ya definitivamente desalojado de su mundano sepulcro, las almenas del Pazo de Meirás aparecen nítidas sobre ese mismo horizonte felizmente limpio y alcanzado, se suprimen los títulos nobiliarios concedidos en su día por Francisco Franco, se examina también la herencia de sus descendientes así como el expolio llevado a cabo por su Régimen.

La nueva Ley de Memoria Democrática pretende establecer una Fiscalía Especial financiada por el Gobierno para tratar de desentrañar las responsabilidades hoy ocultas sobre los delitos de lesa humanidad que, como todos ya sabemos, jamás prescriben. Quedan también sin valor, los numerosos juicios sumarísimos que como el de Lluis Companys, fueron perpetrados sin garantías por los tribunales militares franquistas. La esclavitud a la que fueron sometidos miles de represaliados españoles tendrá también su repercusión en posibles indemnizaciones por parte de determinadas empresas que fueron enormemente favorecidas con mano de obra gratis gracias a su descarada connivencia con el régimen de Franco.

Del mismo modo queda clausurada la discutida Fundación Francisco Franco, cuyo archivo histórico debería ser eximido de su carácter estrictamente privado para pasar a formar parte de objeto de consulta por historiadores, periodistas, investigadores, etc.,

Si bien la atmósfera democrática que comenzamos a respirar ahora parece ser claro augurio de un buen gobierno, no ocurre lo mismo, sin embargo, con las llamadas cloacas del estado. Se necesita una depuración a fondo para que los efluvios del anterior gobierno no consigan reventar las pesadas tapas metálicas de las alcantarillas. Aunque tal y como van las cosas, tanto el Caso Gürtel como la llamada Operación Kitchen, parecen continuar por buen camino y existen garantías procesales suficientes como para exterminar del lecho de sus sumideros a los numerosos roedores que llegaron a probar aquel suculento pastel que les proporcionaba la financiación ilegal del PP.

De manera que podemos considerarnos muy afortunados en disponer ahora de un aire limpio que poder respirar, –a pesar de la triste pandemia–, mientras bajo nuestros pies las aguas residuales discurren presurosas, sin aquel olor nauseabundo que provocaba toda la depravación concentrada en un partido político cuyo único propósito consistía en mantenerse eternamente en el poder a costa de la gran paciencia demostrada por la mayoría de demócratas.

Como consecuencia de todo ello, la distancia entre el PSOE y el PP, parece totalmente insalvable a juzgar por las dificultades que entraña llegar conseguir un consenso que satisfaga también a todos los demás implicados en la aprobación definitiva de los Presupuestos Generales del Estado.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.