La tintorera

¡Cuánto me acuerdo de Cayetana Álvarez de Toledo, la marquesa de Casa Fuerte, cuando la Fania All Stars interpreta el tema musical Menéame la Cuna¡ Y cuyo estribillo dice:

Eso no es una mujer

Eso es una tintorera

Tiene genio de pantera

Y arranques de Lucifer

Lástima de que la hoy destituida portavoz del PP no haya sido cubana. Quizás otro gallo le hubiera cantando porque la simpatía y el swing que posee la gente del Caribe puede acarrear muchas más risas que insultos en el seno del Congreso.

Cayetana Álvarez de Toledo era toda ella procacidad en sus intervenciones, como la tintorera de la que habla la canción. En Canarias se conoce muy bien a este escualo azul y, aunque apenas ataca a los humanos, deben de tomarse con ella muchas precauciones, por si acaso.

Es cierto que no llega a morder a cualquiera, pero si se va en contra de sus principios o sus intereses particulares, puede resultar bastante peligrosa. Y eso es lo que le ha pasado al vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, por arriesgar tanto frente a ella; que ha estado a punto de ser mordido severamente.

Hoy ya no entraña el peligro de antaño, toda vez que su joven mentor, Pablo Casado, la ha sacado de la gran pecera que constituye hoy el congreso de los diputados donde, a menudo, amenazaba con morder a sus señorías aprovechándose de ser la portavoz del Partido Popular, cuya gaviota corría también peligro de ser sorprendida por ella en sus acostumbrados vuelos rastreros que no rasantes.

Con toda seguridad, la tintorera ha sido ya provisionalmente trasladada al parque acuático de la Fundación FAES, dónde habrá de ser convenientemente amaestrada para tratar de solucionar el único defecto que los barones de su partido le han venido atribuyendo hasta ahora y que no es otro que el de su extrema agresividad contra sus opositores más a la izquierda de sus propios intereses.

Ya tratará el señor Aznar de conducirla como él acostumbra para que el resultado de sus intervenciones en el futuro sea el mismo, aunque sin enseñar tanto los dientes. Para ello y según los expertos, no estaría por demás escorarla unos cuantos grados hacia el lado contrario al que tiene tanta fijación; es decir, hacia el lado derecho o de estribor, con lo que sólo pasaría rozando junto a sus más acérrimos enemigos.

Naturalmente que ello llevará un cierto tiempo hasta que pueda de nuevo atreverse a intentar intervenir en esa pecera de la que también se dice que cuanto más revuelta, más ganancia de pescadores. No sé, no sé.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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