Clase trabajadora

pobreza En un futuro próximo habrá que irse acostumbrando a la idea de un reparto más equitativo de la riqueza

Algunos millonarios creen que sólo por el hecho de serlo estarían contribuyendo eficazmente al beneficio de la sociedad. Naturalmente que se trata de una idea capitalista que no se cree nadie porque la supuesta creación de empleo de la que muchos de ellos se jactan, en la mayoría de los casos no se trata de otra cosa que de la explotación indiscriminada del hombre, además de su fuerza de trabajo, y cuyo salario, en proporción, se encuentra muy por debajo de los beneficios obtenidos por la empresa.

De manera que en un futuro próximo habrá que irse acostumbrando a la idea de un reparto más equitativo de la riqueza, porque la propia sociedad y los nuevos mecanismos empresariales ya lo están exigiendo si lo que queremos es afrontar el futuro sin peligro de enfrentamientos entre las partes. Las nuevas tecnologías están permitiendo distintas formas de afrontar el trabajo y de nuevas maneras de administrar el tiempo libre de los trabajadores en su formación intelectual, artística o en el cumplimiento de un estado de ocio que satisfaga sus necesidades como individuos, menesterosos todos ellos de un estado emocional y espiritual acorde a los nuevos tiempos que se avecinan.

Desde mi infancia vengo oyendo siempre la misma cantinela: “el trabajo dignifica al hombre”. Sin embargo, para la gran mayoría se trata sólo de una imperiosa necesidad de la que no se puede prescindir porque el concepto en sí mismo de la palabra trabajo encierra el subterfugio de que no se podría vivir sin él; y, en cierto modo, sí que se puede. Se logrará cuando el concepto se adapte a los tiempos que corren y la fuerza se haya sustituido completamente por la mecanización en todos los ámbitos. Entonces, con algunas excepciones, la palabra trabajo estará simplemente vinculada al espacio-tiempo y en tal sentido el trabajador podría administrar a su antojo esos dos nuevos conceptos mentados.

En el mundo industrializado sobra dinero como para que las condiciones de vida de la clase trabajadora mejoren aún muchísimo más de lo que se ha conseguido hasta ahora. Lo que no puede suceder es que sólo produzcamos en la misma proporción que consumimos porque, en mi modesta opinión, estaríamos trabajando para satisfacer el apetito de nuestras propias necesidades materiales y sin tiempo alguno para saciar nuestras inquietudes de tipo intelectual y/o espiritual.

No estaría mal que la política actual estuviera dirigida formalmente en esta misma dirección.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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