La desobediencia de Torra

Otra vez Cataluña en el ojo del huracán por "desobedecer de forma reiterada y contumaz las órdenes de la Junta Electoral Central".

El desobediente Quim Torra ha sido inhabilitado por espacio de un año y medio por el Tribunal Supremo, y tal decisión llevada a cabo en el día de ayer, ha hecho erupcionar el volcán independentista que aún permanecía activo, aunque no precisamente dormido. De manera que el fuego ha vuelto una vez más a sembrar de cenizas las calles de Barcelona.

Podría afirmarse que la oportuna desobediencia manifiesta de Quim Torra ha tenido como objeto intentar perpetuarse a propósito en la historia moderna de Cataluña como el primer presidente de la Generalitat desfenestrado por orden del Tribunal Supremo a instancias del gobierno de la nación. Muchos hemos llegado a imaginar que el hasta ahora President ha sido una mera comparsa en manos del señor Puigdemont, verdadero artífice en manejar desde fuera los hilos de títeres de gran peso y tamaño en favor de sus anhelos personales en nombre de una Cataluña independiente.

En cualquier caso, el señor Torra podrá disfrutar de por vida de un generoso retiro económico, además de todas las prebendas que, como consecuencia de su cargo, le ofrecerá la Generalitat de Cataluña.

Lo que no me ha parecido nada correcto durante el transcurso de las manifestaciones habidas en Barcelona como consecuencia de tal decisión del Supremo, es la simbólicamente impronta tomada por parte de algunos jóvenes de arrojar cabezas de cerdo decapitadas a los pies de los Mossos d´Esquadra. La lectura hecha del acto en sí se presta a confusión, toda vez que pueda parecer que se trata de la cabeza del Honorable, sacrificado, en este caso, por el gobierno, pero que tal como he venido advirtiendo en otras ocasiones, “la culpa no la tiene el cerdo, sino quién le da de comer”.

Pere Aragonés, hasta ahora vicepresidente del Govern, le sustituirá en funciones al frente de la comunidad, a la espera de los próximos comicios que, al parecer, no se producirían antes de febrero de 2021.

Ha debido haber inexplicables y oscuras intenciones políticas para que todo un President de la Generalitat asuma el riesgo de ser inhabilitado por una simple pancarta reivindicativa. Nunca sabremos si este sacrificio suyo ha obedecido a la intención expresa de desenterrar de nuevo el hacha de guerra con el único propósito de exigir una vez más, cuando se presenten las nuevas elecciones, el ansiado plebiscito sobre la independencia de Cataluña.

Es de esperar que el trayecto que media desde hoy hasta las nuevas elecciones catalanas pueda transitarse sin demasiados sobresaltos de los que ya estamos sufriendo todos los españoles.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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