Falsa contabilidad

Cuesta mucho creer en la cantidad de ex altos cargos del Partido Popular que van desfilando a declarar a la Audiencia Nacional, -como si de la procesionaria del pino se tratara-, en relación a la existencia de una Caja B en la doble contabilidad llevada a cabo por Bárcenas durante su época de tesorero en la sede de Génova en Madrid. Pero mucho más cuesta creer en los argumentos expuestos en su propia defensa por cada uno de ellos. En particular el expresado por el señor Arenas, negando con una frialdad hilarante que se refirieran a él las siglas aparecidas en referencia a su nombre y apellido en distintos asientos de la contabilidad falsa, alegando en su defensa que otros muchos más Javieres habían entonces en la sede de Génova. La respuesta de la señora Cospedal tampoco tiene desperdicio alguno por cuanto al ser preguntada por esa otra contabilidad B, respondiera que “esa contabilidad sería de él (Luis Bárcenas), no del PP” Son sólo dos ejemplos entre las muchas respuestas incoherentes que se han escuchado por parte de los citados ayer en la Audiencia Nacional.

Mucha más importancia ha tenido el testimonio del ex parlamentario Del Burgo cuando afirmaba rotundamente que Aznar llegó a autorizar el pago de “compensaciones económicas”

Se espera que hoy acudan a declarar como testigos los dos ex presidentes del PP, Aznar y Mariano Rajoy.

Arenas, Cascos, Cospedal, Rato y algunos otros altos cargos del PP se han visto involucrados en mayor o menor grado en todo el misterio que rodea a la contabilidad llevada en su día por el tesorero Luis Bárcenas y a quién le han sido robadas ciertas pruebas incriminatorias que podrían tener un peso específico no sólo para lograr inculpar a los responsables de su desatino sino también para tratar de reducir su pena de cárcel y la de su mujer si se probara su delito sólo como colaborador necesario.

Ante todo este panorama de corrupción institucionalizada durante años y de la que han obtenido tan pingües beneficios tantos padres de la patria, a costa de la ignorancia a las que nos tenían sometidos en cuanto al usufructo obtenido por contratos concedidos a dedo a distintas empresas, con cuyas comisiones contribuían celosa y furtivamente a la financiación irregular del PP y que al parecer hoy escandaliza muchísimo menos que la intención legítima de Pablo Iglesias de presentarse como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, yo me pregunto entonces: ¿Por qué tanto miedo a esta nueva iniciativa de Podemos? ¿Pensamos los españoles que quizá pueda repetirse la misma manera de obtener dinero, -como los imputados hoy por el hallazgo de una caja “B”-, que bien pudiera financiar a Podemos?

Cuanto miedo inspira todavía en España la palabra comunismo y que alejada se encuentra aún de una realidad tan codiciada por muchos. Al parecer, lo que cuenta es acostumbrarnos a que nos roben con elegancia, con traje y corbata, bien peinados y presumiendo siempre de lo que no se es, que para eso España es Una, Grande y Libre y, por tanto, sólo una élite tan exigente puede permitirse el lujo de asientos dobles en contabilidad, cajas “B”, comisiones de terceros, Villarejos a sueldo, etc., pero Dios nos libre de que aparezca en el horizonte político la figura de un joven comunista con coleta añadida, camisa blanca y aparentemente mal alimentado para que el miedo paralice a toda una generación de políticos indecentes, delincuentes con zapatos de gruesa suela y tarjetas de crédito opacas con las que saciar sus más abyectos vicios. Es entonces cuando media España pone el grito en el cielo sin apreciar que cuenta, ni más ni menos, con las mismas posibilidades de ser elegido en las urnas que el resto de candidatos que, de igual manera, también aspiran a la presidencia de la Comunidad de Madrid, incluida Isabel Díaz Ayuso, por el Partido Popular.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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