Carbón como regalo

Miento si dijera que los Reyes Magos me han traído algo que no considere carbón. Ya se sabe que a mi edad no importa lo bien que te hayas portado a lo largo del año, pero independientemente de que los Reyes crean o no que existen personas como yo, tampoco albergaba esperanza alguna al respecto. Y eso es que yo, en particular, he sido muy obediente con todo lo que de obediente tiene que ser cualquiera ante las circunstancias en que nos encontramos: he cumplido con hacienda, he seguido con paso firme las recomendaciones del ministerio de Sanidad en cuanto al uso de la mascarilla, al deber de guardar la higiene personal, a la obligatoriedad de vacunación en contra de la gripe, del tétanos y de la neumonía además de aguardar con impaciencia de hacerlo también con alguna de las vacunas de uso público compradas por el gobierno español contra la Covid-19.

¿Qué hemos sido abandonados a nuestra suerte por el ministro Illa? También es verdad aunque siempre nos hemos sentido realmente huérfanos de la protección adecuada según los casos. Su próxima presencia en Barcelona sólo obedece a estrategias de partido que en apariencia están muy por encima de la salud general de los contribuyentes, pero da la casualidad de que los contribuyentes también votan y, en tales casos, convendría mimarles del modo que se merecen, aunque sólo sea por puro egoísmo electoral.

La política practicada hoy en el hemiciclo, en sí misma ya se considera un virus del que parecen afectados los líderes de los partidos más emblemáticos del arco parlamentario. Cada uno de ellos con sus síntomas característicos, como la verborrea en unos, la inoperancia en otros, la acritud en la mayoría y lo que es peor, la sinvergüencería en todos ellos. Para ese tipo de discurso no valen ni mascarillas ni medidas de higienes tan especiales como lavarse una y otra vez las manos. Eso ya lo hizo una vez Poncio Pilatos y así le fue a Jesucristo, colgado de mala manera en una cruz hasta la muerte en el Gólgota.

Francamente, yo esperaba de los Reyes Magos algunas soluciones viables a las condiciones de vida por las que estamos atravesando. Ya hemos pagado con creces nuestras desobediencias en ausencia de Sus Majestades como para que ahora también nos dejen huérfanos de soluciones mejores con las que afrontar el futuro. Lo de hoy ha sido puro negro carbón.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.