Ancianos en Cataluña

El influjo que se desprende de una sociedad, cuando ésta ya no vive enclaustrada como ahora, hace que uno se sume con más o menos rigor a tratar de entender las vicisitudes por las que atraviesa la mayoría, pero, sobre todo, a conseguir formarte una opinión mucho más precisa de la situación en la que nos encontramos en estos difíciles momentos.

¿Limitar el esfuerzo terapéutico con los mayores de ochenta años?

A pesar de vivir en Cataluña, la verdad es que le he dado muy poco crédito a lo que la Consellería de Salut, a través de la SEM (Sistema d´Emergencias Médicas), recomienda en caso de colapso sanitario como consecuencia de la posible falta de camas en la UCIS: limitar el esfuerzo terapéutico con los mayores de ochenta años”.

El Gobierno de la Generalitat, con tal de hacer responsable al Gobierno de la nación de su propio fracaso, aprovecha cualquier circunstancia como la que estamos atravesando para poner en entredicho su eficacia frente al control de la pandemia que nos afecta.

Ya quiso el Sr. Torra, de motu proprio, cerrar las fronteras de Cataluña con el resto de España y Europa para hacerse responsable exclusivo de la situación, pero sólo en caso de éxito. En caso contrario, el culpable hubiese sido, como casi siempre, el Gobierno de la nación.

De manera que estas estrategias aprendidas de un manual del mismísimo Maquiavelo, no me quitan el sueño. Los catalanes no aceptarían de ningún modo que sus ancianos no tuvieran los mismos derechos que exigimos todos los demás y no cabe plantearse ejemplos límites como los que esconde la truculenta recomendación de la Consellería de Salut.

Ello me hace recordar episodios de mi lejana infancia, cuando ante un hipotético conflicto bélico le preguntábamos a nuestros amiguitos: ¿A quién prefieres que maten, a tu padre o a tu madre? Colocándolos en una disyuntiva en la que firmar la paz por el bien de todos no entraba en los planes.

La disyuntiva planteada por la Consellería de Salut, es la que pudiera presentarse en el caso dado de que sólo tengamos un respirador para salvar la vida de uno de los dos enfermos cuyas edades oscilen, por ejemplo, entre cuarenta años la de uno y ochenta la del otro ¿Quién de los dos debería morir? Yo me niego rotundamente a aceptar que puedan darse estos supuestos tan extremos, pero de ser así resulta lógica la elección; por muchas razones que ahora mismo no vienen al caso y por lo demasiado pueril que resulta no plantear que, por encima de todo, habría que garantizar como alternativa todos los respiradores que fueran necesarios y al precio que también lo fueran, además de con la mayor celeridad posible para que el ejemplo mencionado no llegue a darse en absoluto bajo ningún concepto ni circunstancia.

Sin embargo, y a pesar de que la prensa lo haya publicado, la consellera de Salut de la Generalitat de Catalunya, Alba Vergés, ha manifestado recientemente que se hayan dado instrucciones precisas para no atender a los enfermos de edades avanzadas. ¡Menos mal!

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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