La turba socialista se moviliza con saña, con Adriana Lastra a la cabeza, para cortar la cabeza a la mujer del PP que adelanta al PSOE y lo duplica en número de escaños en las encuestas. Isabel Díaz Ayuso pidió el desconfinamiento de Madrid, si bien un poco precipitadamente en mi opinión, y eso ha servido para que los sociatas en manada se le echen encima y la consideren como el enemigo a batir. Los mismos que convocaron y celebraron aquella manifestación feminista que provocó miles de contagios del Covid19. Díaz Ayuso se ha revelado como una mujer valiente, coherente y trabajadora, que ha sorprendido hasta en su propio partido. Una serie de acontecimientos relacionados con la corrupción de otros compañeros del PP la colocó ahí y gobierna Madrid con Ciudadanos y con el refuerzo de otra revelación, en el otro frente, en el municipal: el abogado del Estado José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la capital de España, también miembro del Partido Popular. Jamás soñó Madrid, y menos en estos tiempos, contar con un dúo tan entregado a su trabajo y que haya cosechado tanto acierto en una época dificilísima. Mientras que no sé si Lastra ha terminado el bachiller, los otros dos han sido estudiantes brillantes y se pasaron a la política por vocación y no por necesidad. En todo caso, Lastra no sabe lo que es acabar una carrera, pero desde los tiempos en que los asturianos daban la espalda a Sánchez, con Javier Fernández a la cabeza, ella se asió fuerte a los pantalones de su actual jefe. Los dos se salvaron del naufragio y ahora es su portavoz en el Congreso, aunque parezca mentira. Su misión en la vida, de acuerdo con sus mentores, es desprestigiar a Díaz Ayuso y sería un pecado que los supuestos celos de Casado no ayudaran a la pareja madrileña a combatir a la caterva sanchista. Ahora toca derribarlos a ellos, aprovechando cualquier fallo, ya sea celebrar con pocas medidas sanitarias el cierre del hospital de Ifema por falta de enfermos, ya sea pedir que Madrid se incorpore a la fase 1 para evitar la ruina a miles y miles de pequeños empresarios que se van a dejar millones en al menos una semana más sin público. Ya digo que personalmente me parece que esta vez el comité de expertos encapuchados acertó. A Madrid hay que darle un poco de margen, a ver cómo evolucionan muertos, contagiados y hospitalizados. Y camas de hospital. Pero las encuestas de Michavila ya han dado su veredicto: Díaz Ayuso derrotaría hoy al bueno del fraile Gabilondo por el doble de sus votos. Y eso la milicia socialista y la horda podemita no lo pueden permitir. Tienen que ir juntos a por ella. Y en esa labor se han puesto, con infinita dedicación, digna de mejor causa por supuesto.
