martes, septiembre 21, 2021
InicioEL RINCÓN DE CONFUCIOZapatero a tu zapato

Zapatero a tu zapato

Durante más de un año los usuarios de los medios de comunicación social han tenido que aprender a cribar las noticias que llegan hasta sus hogares. Sobre la pandemia hemos podido escuchar prácticamente de todo, supongo que todos somos capaces de hacer una buena lista de contradicciones.

El gobierno ya publicó en su momento en el Boletín Oficial del Estado la Orden PCM/1030/2020, de 30 de octubre, por la que se publica el Procedimiento de actuación contra la desinformación aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional.

La citada Orden arranca así: “El acceso a información veraz y diversa es uno de los pilares que sustentan a las sociedades democráticas y que deben asegurar las instituciones y administraciones públicas, porque se conforma como el instrumento que permite a los ciudadanos formarse una opinión sobre los distintos asuntos políticos y sociales.

Todo muy bonito si no fuera porque es el propio gobierno el que nos hurta una información veraz. El ejemplo más sangrante; las informaciones sobre la Pandemia que tantos ríos de tinta y horas de radio y televisión han generado.

Pero hoy no toca hablar de eso, me voy a centrar en una entrevista a un conocido cantante que ya no canta, un ídolo de masas que llenaba sus conciertos con miles de personas incondicionales de su arte. El programa, emitido en prime time, conducido por un popular entrevistador fue una locura.

Dentro del respeto que se debe tener siempre a las opiniones de los demás es sorprendente que a alguien tan influyente se le proporcione un altavoz para cuestionar sin argumentos válidos a científicos de todo el mundo. Habla y se queda tan ancho.

Tanta culpa tiene el cantante venido a menos como el medio que aprovecha los desvaríos negacionistas para hacer caja. Cada persona se tiene que dedicar a lo suyo y estos dos individuos dieron alas a los “terraplanistas” del virus, a los que piensan que los cien mil muertos de España son figurantes.

La ignorancia no tiene límites. Creo que no es de recibo ni razonable ver en la pequeña pantalla a individuos que cuestionan, la libertad sexual, de culto, libertad política y todo aquello que el Imperio de la Ley nos permite. Si el cuarto poder debe ser responsable, los políticos deberían predicar con ejemplo y hechos.

Siempre he dicho que los extremos se tocan y las mentiras tienen las patas muy cortas. Se echa en falta un código deontológico que frene las ansias de criminalizar a los adversarios políticos. Exactamente igual debería ocurrir con el cuarto poder, entiendo que por un buen posicionamiento no vale todo.

Cadenas televisivas que se rasgan las vestiduras con los machistas, pero luego tienen en su programación un lugar en donde las tentaciones convierten a las mujeres e meros objetos de deseo. Comunicadores que van de serios y fiables, pero le plantan la mosca –en directo– a un realizador por poner un sonido que no toca.

Televisiones públicas o privadas que se alejan del prototipo que podría ser la BBC en cuanto a imparcialidad y seriedad para convertirse en un panfleto partidario en el mejor estilo totalitario: Te pregunto lo que quiera, pero me respondes lo que a mí me gusta escuchar.

Bastantes de estos profesionales, de todos los medios –incluidos los online– deberían hacer un análisis lo más objetivo posible. Destrozar a personas, instituciones, profesionales, etc. debería avergonzarles. Demasiados se jactan de hacerlo.-Confucio.

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