Soportar a intolerantes

El ejercicio más duro de un demócrata es soportar a los intolerantes

No a la violencia, venga de donde venga./Foto Archivo Kiosco Insular de Twitter Policía Nacional @policia.

En un país presuntamente culto como España resulta sorprendente tener que leer y escuchar cada día afirmaciones intolerantes de personajes sectarios y que merecen ser silenciados. Con esta gente no hay que tener condescendencia.

Siempre hemos escuchado que los extremos se tocan y es cierto. No sólo se tocan, sino que resultan vomitivos y execrables todos sus comentarios y afirmaciones sobre temas en el que demuestra su absoluta ignorancia y falta de respeto por las ideas de las personas.

Los individuos e individuas que sistemáticamente cargan contra la izquierda por su ideología pierden toda razón que puedan tener; exactamente igual que los/las/les que lo hacen contra la derecha. Pensaba que la cultura con sus títulos de primaria, secundaria, bachiller o incluso licenciaturas universitarias eran garantía de seriedad, pero veo que no es así.

Veo cada día en los medios a personajes investidos con diplomas más o menos importantes meter la pata hasta el corvejón. La verdad, no sé sí han estudiado o los han adoctrinado. Hay situaciones que para valorarlas no hace falta ser morado, verde, rojo, azul o naranja.

En estos días la sede del Partido Socialista en La Laguna ha sido violentada con pintadas. En la península una sede de Podemos ha sido atacada, en Cataluña son continuos los ataques a sedes de Ciudadanos y populares. ¿Estamos locos?

Si hay algo que nos dio la transición fue la unidad de todos los partidos ante los ataques a los partidos políticos, con independencia de su ideología. Hoy no pasa así. Si unos violentos revientan un mitin de la ultraderecha, la ultraizquierda aplaude y justifica. ¿Pero están locos?

La violencia, venga de donde venga es siempre condenable y hay que repudiarla con la mayor de las firmezas.

La cortesía y la educación han pasado a mejor vida y eso es lo último que se debería permitir por los líderes y lideresas. Alentar la violencia verbal o física es un verdadero disparate que se nos puede ir de las manos.

Miremos a otros lugares donde ha ocurrido lo mismo y estudiemos las consecuencias que ha tenido. El sentido de Estado se ha perdido en España, así nos va.-Confucio.

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