Los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, inmunes a cualquier pandemia, nunca dejarán de visitar España, a pesar de las oscuras intenciones de la oposición que supone la intervención de un advenedizo como Santa Klaus, rollizo y sonriente, que se cuela, a pesar de su aparatoso volumen, por cualquier chimenea por estrecha que ésta sea, hasta llegar a depositar bajo un abeto engalanado para la ocasión, sofisticados regalos de las más importantes e internacionales firmas comerciales para las que realmente trabaja. Caros perfumes franceses, ropa de los mejores modistos, calzados deportivos de alta gama, móviles y aparatos de última tecnología, etc.
Los Reyes Magos, por el contrario, fueron en todo momento y creo que lo seguirán siendo aún en el futuro, mucho más comedidos que su opositor Santa Klaus. Siempre incentivaron frente a la tecnología de entonces los modestos juguetes de hojalata, los caballitos de cartón con balancín, las muñecas de trapo, los soldaditos de plomo, los balones de fútbol de badana, los trenecitos eléctricos, las falditas plisadas, las cocinitas infinitas, las pistolas de hierro colado y un sinfín de asequibles artilugios de recreo, exclusivamente pensados para niños, pero, sobre todo, para los hijos de aquellos padres que no se podían permitir entonces el reservarse ningún capricho para ellos si exceptuamos la grata satisfacción de verlos felices aunque sólo fuera por unos días al año. De manera que tanto Melchor como Gaspar y Baltasar, siempre respetaron ese pacto de no injerencia por lo que respecta a los padres.
El año 2021 se espera que no sea tan aciago como el anterior y Santa Klaus ya comienza a frotarse de nuevo las manos ante las nuevas expectativas, aunque no de frío sino de la enorme satisfacción que le debe producir el sólo imaginar en el aumento del poder adquisitivo que habrá lugar en España en su propio beneficio y, sobre todo, en el de las miles de grandes firmas comerciales que él representa. Sin embargo, los Reyes Magos continúan manteniendo la esperanza puesta en socorrer de ilusión incontenible a todos aquellos niños que, como siempre y en cualquier circunstancia, continúan siendo víctimas inocentes de la precaria situación por la que atraviesan sus padres, desahuciados de una sociedad que no termina de consolidar todavía una política económica que les permita garantizar su futuro y poder soñar algún año también con la deseada visita por Navidad del rollizo barbudo del norte.
Lo más probable será que todo esto no acabe con la llegada del nuevo año y que tengamos que seguir alimentando la recurrente idea de que los Reyes Magos volverán a tener tanto trabajo como el que llevaron a cabo en 2020.
Queridos niños españoles: ¡Feliz seis de Enero!
zoilolobo@gmail.com
Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes
