Mala suerte

¡Qué descansada vida la que huye del mundanal ruido!

Pensaba yo ayer en estos versos de Fray Luis de León hasta llegar a la conclusión de la gran mala suerte que se ha cernido todo este tiempo en torno a la figura del presidente del gobierno, Pedro Sánchez; sobre todo, desde el día en que tomó la resuelta decisión de serlo a pesar de que para ello hubiera tenido que recorrer toda la geografía española tratando de convencer a todos aquellos que finalmente acabaron por votarle. Aún así, hubo de abrirse paso a codazos entre algunos de los varones del PSOE hasta alcanzar el propósito y la credibilidad suficiente como para ser aceptado como candidato por los miembros de su propio partido. Por si fuera poco, y frente a la férrea oposición de la derecha y a pesar de haber ganado las elecciones, se encontró en la obligación de tener que pactar con aquellos otros a los que nadie otorgaba la más mina confianza de resultar imprescindibles para formar gobierno.

Cuando parecía que este nuevo gobierno, durante los primeros meses, se iba deslizando por una suave pendiente de prestaciones económicas en favor de las clases más necesitadas con la colaboración de los jóvenes nuevos miembros de la recién incorporada coalición, de golpe irrumpe en escena el ruidoso, pero a la vez invisible enemigo que ha resultado ser el Covid-19 para trastocar con su inesperada visita todo el atrezzo, montado de manera minuciosa para dar comienzo a la función, sin contar con lo también sufrido por la orquesta del foso y, sobre todo por la tramoya, con la que no se podrá contar a su antojo como para cambiar el decorado estropeado.

De manera que, después de todo lo dicho, el PSOE no merece ser hoy víctima exclusiva de unas acusaciones que no se ajustan del todo a la realidad por cuanto nadie todavía ha comenzado siquiera a preguntarse ni a exigir responsabilidades a ningún otro país por una supuesta negligencia en la manipulación de un virus que tantas muertes se ha cobrado en el mundo hasta ahora. El Covid-19 ha demostrado ser mucho más rápido que cualquier previsión sanitaria y es muy probable que en España haya tenido una proyección mayor debido quizá, entre otras cosas, a nuestras supuestas buenas condiciones meteorológicas además del gran flujo turístico que durante los primeros meses de la pandemia transitaba sin ningún tipo de control por nuestro país.

Así las cosas, sólo cabe esperar a que todo esto acabe de pasar para que le Gobierno del PSOE pueda tener la oportunidad de defenderse en la medida que fuera necesario y tratar de acabar con la especulación de tanta negligencia habida en una situación tan complicada como la que también han vivido otros distintos países de nuestro entorno. Hasta entonces, guardemos por lo menos las apariencias e intentemos no hacer el ridículo con la difusión de tantos falsos testimonios que sólo consiguen desmoralizar a todos aquellos que, hoy por hoy, continuamos en cuarentena.

¡Quédate en casa!

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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