Apocalipsis

Un nuevo Orden Mundial se avecina sin que podamos hacer nada para evitarlo

¿Hacia dónde se dirige la Humanidad?

¿Qué sería de nosotros si como todos sospechamos cualquier país belicista de los muchos que existen en el planeta se decidiera por una guerra bacteriológica e indiscriminada contra cualquier enemigo que presumiera de sentirse satisfecho con el sistema inmunológico de cada uno de sus habitantes? No creo que se pudiera combatir tal agresión, porque supongo que sería un ataque tan por sorpresa que el país víctima no dispondría de la infraestructura necesaria ni del tiempo suficiente para contrarrestar con eficacia el efecto del virus o bacteria responsable de tantas muertes en tan corto espacio de tiempo.

Pero lo que me parece mucho más aberrante es que, al parecer, en una guerra de estas características pudiera darse el caso de escoger al enemigo no en forma indiscriminada, sino atendiendo a las distintas patologías sufridas por el grueso de la población. En el caso que nos ocupa, los enfermos pulmonares han sido esta vez los más afectados, pero ¿Quién dice que en un futuro conflicto bélico no puedan ser atacados exclusivamente, por ejemplo, los enfermos renales, a los de pancreatitis, a los de coronarias, etc.?

La pregunta que comienza ahora a hacerse la gente es la siguiente: ¿De quién o quiénes dependen nuestras vidas? Ya no se trata de preguntarnos como hacíamos antaño ¿De qué dependen nuestras vidas? Porque casi siempre dependían del azar, de las circunstancias del enemigo visible con arma blanca o de fuego, de las epidemias naturales, de los accidentes, etc., pero nunca del hecho de que alguien invisible te pudiera inocular y sin tú sospecharlo siquiera un virus de las características del llamado Covid-19.

Y en eso estamos. Nos gustaría saber quién y que nombre tiene nuestro peor enemigo, para, por lo menos, tratar de tomar las debidas precauciones al respecto. Esa es toda la información que me gustaría recibir de los responsables de nuestra defensa nacional, pero lo más probable es que nunca lleguemos a saberlo con toda exactitud, amparados, como siempre, en el hecho incuestionable de no tratar de alarmar a la población sin ninguna necesidad.

Hemos estado todo el tiempo desarmados, en manos de la más absoluta emergente fatalidad, solucionando el problema de manera artesanal; sólo con la intensa y desesperada entrega del numeroso personal sanitario puesto a nuestro servicio y que se ha jugado la vida por todos y cada uno de nosotros, de tal manera que no creo ya en la casualidad o el azar. El Covid-19 pudo haberse desbocado en su galope de muerte por todo el mundo sin que nadie pudiera alcanzar sus riendas para frenarlo. Y aún continuara haciéndolo hasta cansarse, cuando ya no resista el peso de tantas víctimas mortales a su grupa. Necesitaríamos saber quién es, esta vez, el inepto jinete apocalíptico que no ha sabido frenar a tiempo a su brioso y blanco Covid-19. Una montura de muy mal presagio, por lo que todavía nos queda tiempo de internamiento para tratar evitar que nos atropelle en su loca carrera de muerte no anunciada de antemano.

Un nuevo Orden Mundial se avecina sin que podamos hacer nada para evitarlo mientras alguien disponga de armas invisibles como con las que nos han disparado a bocajarro.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

  • Buenas tardes Señor Zoilo.

    Me había propuesto no opinar más sobre sus artículos. Estoy de acuerdo al 100×100 con este de Apocalipsis, pero no me he podido resistir a comentarle algo, mejor dicho agregar algo. Usted habla de cualquier enemigo por ahí que se empeñe en usar un virus.

    ¿Qué le parece el enemigo que tenéis vosotros en Cataluña? (copio y pego artículo de El Periódico?

    Un documento del Sistema d’Emergèncias Mèdiques (SEM) y de la Conselleria de Salut da recomendaciones para la toma de decisiones en casos de sospecha de coronavirus en cuanto se produzca el colapso sanitario y falten camas en las unidades de cuidados intensivos (ucis). El texto, que ha difundido Betevé y al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, expone que hay que «limitar el esfuerzo terapéutico» a los pacientes mayores de 80 años, priorizar la atención a los que más se puedan beneficiar, en términos de «años de vida salvados» o «máxima posibilidad de supervivencia».
    Si el paciente tiene más de 80 años, y no responde correctamente al tratamiento con oxígeno durante 15 minutos, el texto recomienda «considerar tratamiento de confort», entre otros, el uso de morfina o midazolam. También se plantea «evitar ingresos en pacientes con escaso beneficio» y no decir que «no hay camas para todos». La ‘consellera’ de Salut, Alba Vergés, ha negado que se hayan dado instrucciones para no atender a los enfermos de edades avanzadas.

    ¿Qué piensa? Tengo familia que supera con creces esa edad. Me gustaría leer su opinión, pero en un artículo.

    Gracias (Gracies) y mis mejores deseos para usted y toda su familia. De todo corazón y sin ningún tipo de acritud.

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