Cobardes con mayúsculas, así hay que denominar a los súbditos subyugados que toleran todo tipo de tropelías por parte de los sectarios que hacen imperar la ley del miedo y del chivatazo a los que no piense como ellos. Cobardes que permiten que unos burgueses levanten su patita y excreten sobre los derechos constitucionales de sus conciudadanos.
Son Cobardes los que en los grupos de wasap callan y otorgan las animaladas que vierten los del tres por ciento; tienen miedo que los señalen con pintura amarilla. Callan como los alemanes que otorgaron a partir de 1933 que se persiguiera a determinadas personas por su procedencia o su raza.
Son Cobardes los que se prodigan en los medios de comunicación y redes sociales metiéndose con los que ya no gobiernan, con las cuitas amorosas o financieras de un emérito, con los gobernantes de otra comunidad… pero que callan como lo que son…Cobardes.
La Tierra de Cobardes, allí donde la burguesía se ha hecho un hueco importante, permite que se menosprecie la lengua, las ideas y las creencias de los que no son como esa casta con un ADN digno de estar en el paseo estrellado de Hollywood. Son Cobardes los que permiten a un mozo de cuadra meterse con un niño en las redes sociales y pedir no sé qué burradas…que para eso es mozo de cuadra.
Hay una región española en la que se denomina a los venidos de fuera charnegos. Según la RAE un término despectivo a los que proceden de otro lugar de España. Pues los charnegos –por usar un término coloquial–son los peores de todos, son más papistas que el Papa y miran para otro lado. Son como un chiclán que prefiere hacer reír en lugar de mojarse.
En la Tierra de Cobardes, con su bandera cubana tuneada y sus políticos vomitivos, el que saque la pata del banco…se la parten. Entiendo que se haya producido en algunos la anorquia…que pena y que fácil es meterse con quien sabe no les va ni tan siquiera a contestar. –Confucio.
