Ruines

Se les ha llamado mezquinos y miserables, mejor sería llamarles ruines

Rest in peace.

A todos los que durante la pandemia han observado un comportamiento poco adecuado a la situación que está padeciendo España se les ha llamado mezquinos o miserables. Sin embargo, el que les escribe les llamará: ruines.

Ya han pasado más de dos meses en los que el gobierno ha optado por la solución más simple, declarar un Estado de Alarma sine díe; mantener a la población bajo un arresto domiciliario y reducir la productividad del país bajo un criterio de presunta seguridad sanitaria.

No voy a hablar de errores y de mensajes distorsionados o equívocos por parte de los organismos responsables, es posible que ese haya sido el gran error. La mentira o las medias verdades suelen tener muy cortas las patitas y de ahí la desconfianza.

Ya he hablado de lo vomitivo que resulta el mensaje de la derecha empleando la situación para arañar votos. También lo he hecho de los manipuladores socialcomunistas que pululan por los medios subvencionados repitiendo machaconamente su mensaje falso.

No hablaré, ni me interesa de las críticas que desde los “perreras” de turno se hagan de los pijos de Salamanca o los homenajes de Ifema, olvidando los ochos de marzo o los sepelios de califas rojos. Todos tienen, tenemos, la boca debajo de la nariz. ¿Estos socialistas, comunistas, republicanos, centristas, derechosos o ultraderechosos piensan que somos imbéciles? Menos mensajitos doctrinarios y más vergüenza. Tengo por norma no mencionar por su nombre o apellidos a las personas. Tramposos son todos, espero que les quede claro, esa moto no se la compro a nadie.

Yo les pediría a todos estos adalides de la libertad, de la democracia, de la república, del arte, del cine y del susum corda, aunque se pongan de pie al escuchar el latinazgo…¿Por qué no se callan y tienen vergüenza?

Vamos a ponernos en situación. Desde hace dos meses, pongamos que han muerto en España 30.000 personas. Olviden a 29.999 y piensen en una, sólo en una. Un viejo ingresado en un centro de mayores. Desde mediados de marzo estaba terminantemente prohibido el acceso a estos lugares. Suponga por un momento que ese viejo era su padre. Póngase en situación, no hay visitas, enferma y se pone grave, no le aceptan en un hospital por su edad y patología, se muere… es su sepelio y la familia por mor de la seguridad… ya saben lo que viene. Y así hasta 30.000, aunque a decir verdad unos eran viejos que ya no importaban, otros sanitarios y otros infectados; vaya palabra siniestra buscaron para los contagiados.

¿Nos vamos con los sanitarios? ¿Y con la policía y guardia civil? ¿Con el ejército? ¿Camioneros, cajeras, reponedores que han enfermado? ¡Vamos, hombre! No me jodan. ¿Hay que aplaudir a estos impresentables que cada día se ponen en el atril de La Moncloa sin idea de lo que dicen?

¿Aplaudimos al ministro que habla del turismo? ¿A la de los ERTES? ¿Al que no dice tinmaríndedospingué masacarilla si mascarilla no? ¿Al que lleva en brazos en el aeropuerto a una líder bolivariana? ¡Ah, ya… hay que aplaudir con las orejas a los portavoces y portavozas que esputan el micrófono del Congreso!

Que conste que no defiendo, ni critico, las manifestaciones en contra del gobierno social comunista que nos está llevando a la ruina más absoluta. Cuando veo esas manifestaciones me imagino que miro la Puerta del Sol un 15 de marzo cualquiera. Cuando veo un escrache a alguien –jarabe democrático según el líder podemita– lo comparo con los que ha habido años atrás y que los “perreras” de turno “pastoreaban” en su medio sectario.

Me he convertido en un misántropo mediático. Me irrita que intenten hacerme ver una nueva realidad que no existe, se la han inventado los de la nueva castuza y los opinadores sectarios quieren que nos la creamos, pues allá ellos. Yo no quiero una nueva normalidad como dice cada sábado en su espacio habitual de ¡Aló, Presidente! No me interesa, quiero la normalidad. Pasarán los meses y quizás los años pero, los gobernantes de ahora tendrán que rendir cuentas por los miles de muertos que pesan sobre sus cabezas, por acción u omisión. Los Tribunales de Justicia tendrán la última palabra y que cada palo aguante su vela, yo tendré que seguir pagando impuestos, como decía el cuervo Rockefeller: Contribuyentes todos y pobre del que no lo sea…”Toma, Moreno”Confucio.

  • Me parece impecable lo que dice. Estoy de acuerdo y la foto es un mensaje claro del sentimiento de los que estamos metido en casa y soportando mentiras de todas partes. Los políticos se creen en posesión de la verdad y a mi me da asco todo lo que rodea a lo que esta pasando. Iglesias y todos los que le rodean bien que decían lo de los escraches y ahora les duele. No se puede ser tan mentiroso.

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.