Oficinas bancarias

Muy atrás queda la imagen de la oficina bancaria en los barrios

Que los bancos son para las perritas como el “cochino pa’ cáscaras” es vox populi. Todos sabemos que el corazón de las entidades bancarias late en sus bolsillos, no en el de sus clientes gracias a los que han conseguido formar imperios. Muy atrás queda la imagen de la oficina de pueblo o de barrio de la Caja General de Ahorros de Canarias la de la Caja Rural, en estos lugares se trataba al cliente de forma personal, por su nombre de pila… no era un puto número en el que sólo cuentan los ceros a la derecha de su cuenta.

Utilizando la 5ª acepción del diccionario de la Real Academia de la Lengua, estas entidades se han convertido en avariciosos; les ha importado un pimiento la atención al público y ha primado el rollo progre de la “atención virtual”. Te venden con palabras propagandísticas toda esa parafernalia de tener controlada tu cuenta, tus ahorros y un montón de chorradas en tu teléfono móvil u ordenador.

Ahora todo es Bizum, Contactless, tarjeta virtual y un montón de basura que lo único que busca es tenerle controlado hasta si usted hace la operación desde el excusado. El gobierno social comunista ha limitado el uso de efectivo –a esta gente le gusta tenerle agarrado por cierto lugar– con la peregrina argumentación de evitar la economía sumergida… como si el que estuviera en paro y no llega a fin de mes le fuera posible tener tarjeta de crédito y esos productos tecnológicos.

A la vista de todo esto las entidades bancarias han ido cerrando oficinas en los barrios y pueblos. Las abuelas tienen que tirar de sus hijos o nietos para hacer las gestiones en la quinta puñeta o por Internet. Hay entidades muy catalanas que sólo mantienen las libretas de ahorro para pensionistas “porque a los viejitos les gusta ver en el papel lo que tienen”. Lo único que se a ciencia cierta es que ni estos bancos tienen vergüenza por hacer esta ruindad, ni los políticos por permitirlo.

Algunos bancos y cajas se han convertido en zonas chill out que parecen más un bareto cutre atendido por prepotentes oficinistas con trajes de tergal que un lugar donde vas a realizar una gestión. Que no me vendan la moto de la proximidad. Los propios empleados intentan convencerte de las maravillosas mejoras… Yo se los he dicho: “Cuando estés en la lista del paro, me cuentas; si para tu banco somos un número…imagina lo que eres tú”.

Estoy de acuerdo con la petición iniciada por un jubilado (clic en el vínculo) y con algunos ayuntamientos de las dos castillas que hablan del nuevo Fuenteovejuna en contra del abandono de las entidades bancarias. Si cierran la oficina, se cancela la cuenta.

¡A tomar por el saco! Cada oficina que cierren en un barrio o pueblo debe ser un motivo para que todos sus clientes cancelen la cuenta… Total, si va a tener que desplazarse a otro lado ¿Qué más le da tenerla en una entidad u otra? Los bancos, tras la crisis de 2008 se beneficiaron a costillas de todos del rescate, un rescate que estamos pagando con dinero de todos.

Ante el lío mediático provocado por el abuelo cabreado cogiendo firmas se han propuesto engañarnos nuevamente. Ofrecen productos para la tercera edad, asesoramiento (esperemos que no sea como las preferentes) y algunas historias más. Ojalá que todos abramos bien los ojos, ¡Ya está bien que los bancos y cajas nos tomen como idiotas! –Confucio.

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