La progresía perdió el rumbo

Echo de menos a los políticos “pata negra”

Con la que está cayendo y estos pensando en subirse el sueldo. (Confucio)./Foto: Congreso de los Diputados.

La progresía es la manera despectiva de llamar a un conjunto de progres o al grupo social formado por estos. En la última década y gracias a los medios de comunicación, muchos de ellos subvencionados, se han hecho con un hueco importante.

Republicanos, Comunistas, Socialistas, Independentistas, Ultraderechistas totalitarios, pro soviéticos, pro bolivarianos y un largo etcétera de políticos y simpatizantes de estas ideologías, tienen la suerte de vivir y subsistir –algunos a cuerpo de rey– en un régimen de libertades que les da la opción de poder hablar y aspirar a lo que les apetezca.

La España de 1978 contó con el consenso de políticos de todo signo, de aquellos que consideraron que la Transición de una dictadura sangrienta a un Democracia era imprescindible.  Este cambio se tenía que realizar de la manera menos cruenta posible.

Le debemos a los políticos del momento y al Rey emérito la posibilidad de estar disfrutando del periodo más largo y próspero de la historia de nuestro país. No es una cuestión de agradecimiento, servilismo o adocenamiento, es simplemente sentido común y un poco de objetividad.

Algunos herederos de esos políticos con sentido del Estado y los resabiados de siempre tienen la memoria donde la espalda pierde su casto nombre. Políticos de todo signo se creen con el derecho de destruir de un plumazo más de cuarenta años de progreso. Resabiados preconstitucionales de uno y otro signo –rojos o azules– aluden siempre al pasado para justificar el futuro.

Resulta que, para algunos el pasado empieza siempre el 18 de julio de 1936, para otros lo es desde el 32 y algunos se van aún más atrás, no se dan cuenta que la reconciliación de las dos españas debería haber dejado zanjado de una vez por todas esta confrontación, sobre todo con la Ley de Memoria Histórica.

Seguramente La Constitución que nos trajo la Transición con su Monarquía Constitucional, requiere reformas. Esas reformas deberían llegar desde el consenso más amplio posible. Se le debería exigir a los políticos constitucionalistas que pisan las alfombras del Congreso un poco más de talante democrático, que aprendan de sus predecesores. A un lado deben dejar a los reaccionarios y pro terroristas, esos no cuentan ni deberían haber contado jamás hasta que no se posicionen claramente contra de la violencia que ejercieron.

Cuando se hace una comparación se debe contemplar todo, no sólo con lo que interesa para defender ideologías. Los republicanos hablan de democracias europeas como Francia, Italia, Grecia. Grandes democracias, cierto es, pero olvidan que hay países muy pujantes en las que la democracia convive con la monarquía. ¿Acaso Países Bajos, Bélgica, Reino Unido, Suecia, Noruega y Luxemburgo no son países con un nivel de desarrollo importante? ¿Acaso no son plenamente democráticos?

Me gustaría saber de los opinadores, periodistas, tertulianos, público en general y yo mismo quién está libre de pecado. El Rey emérito la ha cagado un buen puñado de veces y de forma muy sonora y notable. ¿Y? ¿Hablamos de grandes cagadas? A ver, el que esté libre que hable.

¿Puede hacerlo Felipe González, Aznar, Zapatero o Rajoy? Y de los que están ahora… ¿Quién está libre de pecado? ¿Y si hablamos de los catalanes? ¿Y de los vascos? Canarias tampoco se queda al margen de presuntas corruptelas y algunas corrupciones ya castigadas en los tribunales.

Lo que más sorprendente es que haya personas que defiendan a sus líderes simplemente por la ideología y luego se rasguen las vestiduras si alguien defiende la monarquía o una idea política distinta a la suya. Eso tiene un adjetivo: sectarismo.-Confucio.

Licenciado en Filosofía. 

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