Cada día se me queda más cara de tonto leyendo las noticias que generan los ministerios de nuestro país. Resulta que desde Consumo no se dice ni media de la subida de los precios de la luz, el gas, la gasolina o los productos alimenticios y por supuesto, callados como puertas ante la caída del poder adquisitivo de los sueldos y los niveles de paro.
El Ministerio de Consumo ha convocado una “Huelga de juguetes” con la peregrina idea del presunto derecho de éstos –los juguetes– a jugar con el 100% de los niños y niñas, no solo con el 50%. El inclusivo ministro cree haberse inventado el lema “Jugar no tiene género”.
El ministerio del ramo se ha gastado –según algunos medios– la nada despreciable cantidad de 82.644,63 euros en un vídeo de animación para convocar una “Huelga de juguetes” de una hora. “Las cocinitas, los coches de carreras o los bebés llorones quieren poder jugar tanto con niños como con niñas”. Ya no solo nos pretenden decir qué, cómo y cuándo…también quieren escribir la carta de regalos a los niños y niñas.
Desde mi punto de vista se debería de procurar que ningún niño se quedase sin juguete en estas fechas, que ningún pequeño no tuviera que pasar hambre en Navidad, que la pobreza energética no se instale en los hogares de los más necesitados. En eso si se podrían gastar los euros destinados a consumo. Se olvida el señor de los solomillos que ahora, más que antes, hay niños y niñas seguidores del “consumismo”. Con su mismo juguete, con su mismo chándal o con su mismo problema social.
Es cierto que es deber de nuestra sociedad –en todos los ámbitos– conseguir erradicar el machismo o el feminismo que buscan la confrontación entre sexos. Hay que luchar por lograr deshacer la brecha social cada día más agobiante y conseguir que las nuevas generaciones sean más cultas, pero no desde el sectarismo o el adoctrinamiento. Así no. –Confucio.
