Un arco o una bóveda no se finaliza hasta que la dovela central –clave– está colocada en su posición central, dándole fortaleza. Les guste o no a los españoles, la Monarquía ha garantizado durante décadas el Estado de Derecho manteniendo ambos lados del arco parlamentario con solidez y sobre todo en paz. Nunca se ha conocido en la historia de España un periodo de tanto progreso y tranquilidad como el vivido después de la muerte del dictador.
El actual presidente del gobierno parece que se ha dado cuenta de la necesidad de llevar una estrategia inteligente en la defensa de la Institución y de la actual jefatura del Estado; los partidos más reaccionarios de nuestro país buscan día tras día el enfrentamiento entre monarquía y república, en la mayor parte de las ocasiones para levantar una cortina de humo y que el populacho no opine sobre sus corruptelas o su caída en picado en intención de voto.
Elefantes, cortesanas y presuntas irregularidades no son suficientes para oscurecer del todo la labor de un monarca auto exiliado –que no huido– a un territorio amigo para él y para la economía de nuestro país. Los republicanos se han ocupado rápidamente de agitar fuertemente sus chancletas para levantar polvareda, muchos de ellos son los mismos que vieron morir al dictador en la cama. Seguramente el trato de favor dado a determinadas regiones influyó bastante en ello. Hasta en eso España es diferente.
Volviendo al Reino de España, la coyuntura vivida tras la abdicación ha puesto en tela de juicio el comportamiento del monarca como persona particular, pero son muchos los que olvidan los servicios que la Corona como Institución ha prestado a nuestro país, repito las palabras del presidente: “Se juzga a las personas, no a la Institución”.
El mejor y más prestigioso embajador de la Marca España ha sido el Rey Emérito, fortaleció nuestra imagen a nivel internacional y la relación con distintos países en particular ha fortalecido los lazos con éstos, sobre todo los económicos. Jordania, Kuwait, Argelia, Libia, Marruecos, Túnez, Omán o Arabia Saudita son países con los que se ha mantenido o mantienen unas relaciones empresariales importantes para nuestro tejido productivo.
El protagonismo del Rey para abrir puertas fue imprescindible para conseguir contratos como la línea del AVE La Meca con Medina, por un valor de unos 6.736 millones de euros y que ha beneficiado a unas doce empresas españolas o la venta de tanques Leopard por valor de más de 3.000 millones de euros a Arabia Saudí. La presencia de importantes empresas el extranjero también ha sido avalada, no solo por su solvencia empresarial, sino por el ex Jefe del Estado.
Si hablamos de los países árabes, las inversiones de Argelia, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita han significado un plus importante en la economía española por las inversiones realizadas. Podría seguir hablando de inversiones internacionales que han beneficiado a nuestras empresas, pero no es el caso. La riqueza generada en España gracias a estas gestiones no puede ser olvidada, aunque hay algunos que se empeñan en ensombrecer la Institución con comportamientos personales presuntamente poco correctos.–Confucio.
