martes, agosto 16, 2022

Verano

En ocasiones uno se ve obligado a escribir en contra de su voluntad; sobre todo cuando las condiciones climáticas resultan tan severas como las de este sofocante verano en el que las temperaturas alcanzan cotas inimaginables. Aún así, también consumo noticias que me parecen tan refrescantes como un baño en el Mediterráneo (en mi caso) o una cerveza fría a la sombra de un frondoso árbol en cualquier rambla de cualquier pueblecito de Cataluña. Una de ellas es el abandono de la política de la tan discutida miembro de Vox, Macarena Olona, quién, al parecer y por motivos de salud, se retira definitivamente de su quehacer en su partido. No es mi intención, en cualquier caso, alegrarme de su enfermedad si de verdad la hubiere, sino de su codiciada intención de retroceder políticamente con sus ideas a la época de la tan denostada dictadura franquista. Sea como fuere, sólo me alegro de su ausencia en el Congreso y en los mítines de su partido.

Por otro lado, el Supremo confirma las sentencias a los miembros del PSOE, Griñan y Chaves por los delitos de prevaricación y malversación en el caso del fraude de los ERES, desviados a propósito no para enriquecerse personalmente como ya ha sido probado, sino para ser utilizados en ayudas socio-laborales que no correspondían. En cualquier caso, decir en favor de ellos que cuando salieron a la luz sus complicidades, ambos renunciarían a sus cargos dentro del Partido Socialista hasta hoy en día. Griñan ha salido peor parado al tener que cumplir seis años de prisión, mientras que a Chaves le han exigido, aunque desde 2015 había abandonado sus cargos, nueve años de inhabilitación.

Sabemos que la justicia es lenta, pero, en algunos casos también es ciega y eso tampoco es bueno porque si bien no somos nadie para discutirle al Supremo sus exigencias en contra de lo probado sobre Griñan y Chaves, también es cierto que bastante después de casos también probados de corrupción en el seno del PP, la misma justicia no se los haya tomado con la celeridad que convendría, máxime cuando las pruebas aportadas revestían una contundencia suficientemente digna como para haber sido investigadas con igual o más ahínco si cabe.

Que políticos de la talla de Rajoy, Cospedal, Aguirre, Fernádez Díaz, etc., etc., no hayan sido interrogados todavía con la contundencia que requieren sus casos particulares, demuestra que el poder judicial no es, en realidad, del todo autónomo sino que responde a unos intereses que muchos sospechamos pero que nada podemos hacer para, de momento, tratar de evitarlos.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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