Según lo imprevisto

En realidad, podría muy bien afirmarse que a día de hoy no ha habido ninguna novedad digna de mención. Aunque parezca una gran incongruencia, todo ha acontecido según lo imprevisto. Y lo imprevisto son pocas cosas, pero de gran alcance cada una de ellas. La escandalosa reactivación de la pandemia, el índice de contagios al alza por cada cien mil habitantes, las excesivas asistencias hospitalarias, el alto número de ingresados en las UCIS y, lo que es peor, el temible incremento del número de fallecidos. Esas son las también imprevistas secuelas producidas por unas prolíficas navidades sin control específico. Ni siquiera el mínimo necesario como para haber controlado de mejor manera el acuciante aumento de peso producido por la ingesta de tanto turrón, tanto mazapán, tanto cava y tanta irresponsabilidad manifiesta durante los encuentros amistosos entre familiares y amigos. Pero ese es el riesgo que estábamos dispuestos a correr antes de que cualquiera de nosotros pudiera encontrar la muerte sin haber podido despedirse adecuadamente del resto de comensales. Es decir, que a priori nadie habría previsto que toda esta curva ascendente de nuevos contagios hubiera podido llegar a ocurrir como así ha sido. En resumen: hemos sino víctimas, insisto, de lo imprevisible.

Tampoco los independentistas catalanes esperaban que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se decantara por aplazar hasta el próximo mes de Mayo las elecciones previstas para los próximos días, en virtud de la incidencia que podría tener la pandemia en las votaciones. O tal vez al contrario, por temor a la incidencia que éstas pudieran tener sobre la otra.

Al parecer, el bocazas de Trump ha anunciado que no estará presente en la presentación de Biden como nuevo presidente de los Estados Unidos, pero si lo hará la dotación más grande de seguridad nacional concebida para un acto de este tipo, con la participación incluso del ejercito para tal ocasión, quienes se ocuparan por todos los medios a su alcance de intentar mantener despejado el máximo de perímetro en torno a la Casa Blanca que les permitan los incondicionales republicanos del procaz perdedor de cabello rubio como la cerveza. Hasta última hora no se sabrá si el Congreso sancionará su último agresivo atrevimiento de haber invocado a los suyos a la toma violenta del Capitolio. Tampoco estamos seguros del número de indultos que se podrían producir por parte del magnánimo ex-presidente.

En relación a los últimos consejos anunciados por el Gobierno sobre los controles de la pandemia, serán las propias Comunidades Autónomas las que se responsabilicen de las medidas más adecuadas y urgentes a llevar a cabo en cada caso para tratar, definitivamente, de frenar con suficientes garantías el progreso de contagios. De modo que las repercusiones del tal decisión recaerán a partir de  ahora sobre todos y cada uno de los distintos presidentes autonómicos de cada comunidad afectada.

Como diría un ferviente católico ¡Que Dios nos coja confesados!

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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