Respeto y crédito

Juan Carlos I de España fue rey de España (Jefe de Estado) desde el 22 de noviembre de 1975 hasta el 19 de junio de 2014, fecha de su abdicación

Todavía me sorprende el hecho de que algunos españoles hayan siempre creído que el rey emérito fue el prócer magnífico que con su puntual intervención evitó aquel esperpéntico intento de golpe de estado frustrado llevado a cabo por parte de un segmento concreto del ejército y por cuya razón todos los españoles tendríamos que estarle profundamente agradecidos, a pesar de todo lo que se le acusa hoy, por llegar a creer que nos salvaba con su tardía postura la mismísima vida. ¿Olvidamos acaso a todos los diputados que se mantuvieron firmes en el hemiciclo como fueron entre otros los casos de Carrillo, Suárez o el mismísimo Gutiérrez Mellado? ¿O el personal y operadores de rtve que consiguieron filmar el sainete montado por el teniente coronel Tejero?

Que tengamos todavía que agradecer una intervención de carácter diplomático del entonces rey por cumplir escrupulosamente con el papel que le asignaba la propia Constitución española, me parece inverosímil.

De manera que a muchos siempre les ha dado la falsa impresión de que la muy discutida inviolabilidad de Juan Carlos, se encontraba directamente vinculada con aquella precisa intervención militar y no por lo que establece la propia Constitución al respecto. A partir de aquel momento, esos muchos habrían llegado a creer que, aprovechando la situación favorable que le procuraba la opinión pública, su majestad, a partir de entonces, haya creído poseer en su favor patente de corso, por la que suponía estar en su derecho de llevar a cabo todo aquello de lo que se le ha llegado a imputar algo más tarde y que ahora no viene al caso sacar a colación hasta que la justicia no se pronuncie en su momento.

¿Si tanto presume el rey emérito de haber obrado el 23-F con respeto debido en su afán interno por perpetuar la conseguida democracia en nuestro país, como es posible que se refugie precisamente en un lugar como los Emiratos Árabes dónde, a pesar de su riqueza, no se contempla ningún estímulo que lleve en esa misma dirección?

La huída de don Juan Carlos huele más a exilio voluntario que a otra cosa. Estaría por ver si una vez que la justicia española encuentre causa de delito por su parte contra la Hacienda pública, el rey emérito estaría dispuesto a regresar y rendir cuentas con el erario público de su propio país. De ser así, será entonces cuando, a pesar de todo, puedan llegar los españoles a tenerle algo del respeto y crédito perdido durante sus andanzas mercantiles por los desiertos de Abu Dabi.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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