Presupuestos

Consejo de Ministros./Archivo-Pool Moncloa-Fernando Calvo

Los presupuestos generales del estado pendientes de su aprobación cuentan con el hándicap de una serie de puntiagudas aristas a las que trata de evitar por todos los medios, Pedro Sánchez, habida cuenta de la exigencia de Pablo Iglesias en ser el primero en ser consultado al respecto en detrimento de Inés Arrimadas, por quien se había decantado en un principio el presidente del gobierno. La primera arista, la encontramos en el criterio del partido aliado del PSOE, Podemos, que desea ser el que vele estrechamente por los compromisos sociales llevados a cabo hasta ahora en los planes del gobierno, pretendiendo así guardar la debida distancia que siempre ha mantenido frente a Ciudadanos, quien parece ser ahora proclive a una aproximación, aparentemente desinteresada aunque ventajosa, al amparo de los postulados de estos últimos acuerdos que posibilitarían un nuevo y necesario consenso de aceptación.

Otra de las aristas estaría representada por los deseos de Esquerra Republicana que, sin embargo, cuenta con las simpatías de Podemos en todo aquello que se refiere al contencioso en relación a Cataluña; desde el supuesto referéndum, hasta el indulto para los políticos afectados por sedición.  Aunque Podemos, por las razones de compromiso que mantiene con Cataluña, no cuenta con el beneplácito de Ciudadanos, lo que habría de significar una piedra interpuesta en el camino que alargaría la distancia que separa los intereses particulares de Inés Arrimadas y de Pedro Sánchez.

Una tercera arista que puede declinar la balanza en favor de unos y otros, sobre todo cara a las próximas elecciones, es el papel que hasta ahora vienen jugando las numerosas encuestas publicadas en los medios de comunicación y que son interpretadas por los distintos partidos afectados de la forma que mejor les conviene a cada uno de ellos, aunque siempre intentando mover las fichas oportunas en el tablero político para tratar de no salir tan perjudicados.

Las verdaderas intenciones del PP parecen ser inescrutables, no se conocen, aunque por parte de su presidente, Pablo Casado, ya ha habido un gesto más que suficiente como para despejar dudas y tratar así de alejarse lo más posible de la influencia de Vox, al despedir de su cargo de manera supuestamente deshonrosa y tajante a la portavoz en el congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, el único vínculo invisible que el PP mantenía con Vox y del que, por fin, parece haber soltado amarras.

Pablo Casado no dará su brazo a torcer en cuanto a cooperar con Pedro Sánchez para sacar adelante los presupuestos generales del estado. De ahí que el presidente del gobierno tenga que verse obligado a hacer encaje de bolillos para convencer a Podemos, Ciudadanos y Esquerra Republicana de aquello que sería mejor para el país si lo que se pretende es que la Comunidad Europea preste definitivamente la urgente ayuda económica que España hoy necesita.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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