Pandemia política

“Alea iacta est”, o se encuentra una solución a esta traición del estado para con Canarias o nos pasará como al César.

Motivos de seguridad ha sido la respuesta dada por el Ejecutivo para justificar la ausencia del Rey en la entrega de despechos judiciales llevada a cabo en Barcelona. Sin embargo, el hecho de que el monarca, vía telefónica con el presidente del Supremo, admitiera que le hubiera gustado estar presente, ha causado una tormenta política desatada por los ministros de Unidas Podemos, quienes han acusado a Felipe VI de falta de neutralidad política, dando  lugar a que el sector conservador considerara la decisión del Gobierno de cesión política a los independentistas.

Esta condescendencia política que según los conservadores achacan a Sánchez en favor de los independentistas, viene dada, precisamente, por la propuesta hecha a Lesmes de aplazar el acto para una fecha más favorable, dada la tensión política que se vive en Cataluña coincidiendo con la inminente sentencia del Tribunal Supremo de inhabilitar a QuimTorra.

No hay que ser muy listo para intuir que si bien el Gobierno parece ser inflexible respecto a la situación política que le enfrenta con la Generalitat, no cabe la menor duda de que lo que ha pretendido con esta última decisión de mantener al Rey alejado de Cataluña, es evitar añadir más leña al fuego al conflicto catalán.

Si bien es verdad que por varias y distintas razones Esquerra Republicana no pondría objeción alguna a la destitución de Torra, también es cierto que el PSOE se beneficiaría en parte de ello por lo que respecta al apoyo que el grupo independentista catalán pueda proporcionarle a la hora de votar los Presupuestos Generales del Estado.

La situación política creada en Madrid a propósito de la exigencia pretendida por Díaz Ayuso de negarse a seguir las recomendaciones de Salvador Illa para poner coto a la pandemia, se ha deteriorado de tal manera que la enorme confusión creada entre la ciudadanía aumenta aún más la posibilidad de contraer el virus. El arma blanca que nos obliga a optar por una solución tiene doble filo: uno es el riesgo de contraer la pandemia, el otro es el de llevarnos a la ruina económica. De manera que habrá que tomar una solución que, de momento, no parece fácil, pero la respuesta estaría en alcanzar una decisión acertada que pueda conjugar las dos distintas opciones más favorables; y se supone que para eso deberían estar los políticos de turno, para encontrar soluciones factibles que favorezcan, respectivamente, tanto la dinámica de la economía como la de la atención sanitaria del país.

¿Acaso resultaría tan difícil?

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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