Operación Kitchen

La voracidad demostrada en su día por el Partido Popular en tratar de mantenerse a toda costa en el poder, ha traído como consecuencia la gran indignación que supuso para el entonces ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, que su propio partido le hubiera “dejado tirado” después de que, como consecuencia de la llamada Operación Kitchen, las investigaciones hayan dado como resultado su implicación directa en el caso.

Utilizar parte de los fondos reservados del estado en beneficio del propio partido para con ellos pagar las distintas minutas presentadas por el comisario Villarejo en concepto de espionaje contra el que fuera tesorero del partido, Bárcenas, se considera un grave delito, por cuya razón la Fiscalía Anticorrupción ha solicitado la imputación en la causa de los ex ministros Jorge Fernández Díaz y María Dolores de Cospedal.

Han tenido que pasar casi diez largos años para poder probar finalmente la financiación ilegal del Partido Popular. Desde la supuesta operación encubierta en 2013 durante la instrucción del caso Gürtel hasta la llamada Operación Kitchen de hoy en día. De manera que ahora está en juego la credibilidad que en su día se le concedió tanto al presidente del gobierno, Mariano Rajoy como también al ministro de Interior y la ministra de Defensa de entonces, además del tesorero Bárcenas.

Para intentar recuperar los muchos documentos que el tesorero Bárcenas guardaba a buen recaudo, se urdió un operativo parapolicial aunque algo chapucero, -todo hay que decirlo-, a cargo del ex inspector Villarejo, mediante el cual y bajo la tutela de Jorge Fernández Díaz quién a su vez, contando con la estrecha colaboración del que fuera ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, se podría disponer de los fondos necesarios reservados del estado con los que afrontar los gastos de la recuperación de los papeles que implicaban directamente a los órganos superiores o directivos de la Administración General del Estado.

Ya empiezan a despejarse todas las dudas, que no sospechas infundadas, con las que el PP pretendía hacernos creer en su absoluta inocencia. Este caso no parece encontrarse tan lejos del perpetrado por otros gobiernos como, -por poner sólo un ejemplo-, el de Julio Andreotti en Italia, y prueba de ello son todas las circunstancias de tipo mafioso que rodearon la intervención de la llamada comadreja de la operación, representada por la figura del fraudulento ex inspector Villarejo, cuya forma de proceder podría tener muy bien en cuenta el dibujante Ibáñez para recrear un nuevo salvador inspirado en la chabacanería demostrada por el personaje.

Zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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