Moción de censura

En lugar de una emboscada como a las que nos tiene acostumbrados o, en el peor de los casos, un ataque por sorpresa y a traición, ayer el señor Abascal decidió plantar batalla en una guerra abierta contra Pedro Sánchez, creyendo que contaría con los apoyos suficientes de la infantería parlamentaria de los miembros del PP. Craso error porque Pablo Casado no entró al trapo, negándose rotundamente a secundar la voluntad militar de los de Vox.

A pesar de todo ello, el señor Abascal disparó en todas direcciones posibles, con el peligro que ello supuso, -a falta de pianista-, para la propia vida de los taquígrafos. Por suerte, la balacera emprendida no llegó ni siquiera a dejar huella en el cielo abovedado del Congreso, pero sí que, por fortuna, llegó a causar heridas más bien leves entre los socios más destacados del gobierno de PSOE, entre los que, según él, se encontraban terroristas, comunistas, anarquistas, mal vestidos y peor peinados, etc., etc., y que milagrosamente salieron indemnes de un ataque tan violento como indiscriminado; incluido el supuesto macho alfa.

Queda claro que el señor Abascal casi no recordaba ya la época en la que estuvo refugiado bajo el ala derecha de aquel albatros que figura en el logo del PP. Por aquel entonces era todavía sólo un polluelo aún sin emplumar al que su madre nutría con mucho esmero, pero como todo pájaro viviente, y en especial si es de mal agüero, decidió aventurarse a volar sólo y construirse su nido propio bajo el nombre de Vox.

En cualquier caso y a pesar de que él se considera vasco, se jacta muy a menudo de haber cabalgado con el mismísimo Don Pelayo por los montes de Covadonga y haber contribuido eficazmente a la Reconquista de España: Una, Grande y Libre.

No deja de haber sido un ejercicio de diplomacia y educación las felicitaciones emitidas por Pablo Iglesias a Pablo Casado por el contenido de su brillante discurso democrático, con la salvedad, eso sí, de haberlo llevado a cabo algo más tarde de lo previsto. En su contenido, Pablo Casado no sólo rechaza la violencia verbal de Abascal sino que, además, pretende guardar una distancia más que prudente de su ideología a pesar de la ayuda concedida por aquellos para poder gobernar en autonomías tan  importantes como las de Andalucía y Madrid.

Tal fue la sorpresa de Pedro Sánchez ante el no tan rotundo emitido por el Partido Popular en la moción de censura, que al presidente del gobierno no le cupo otra alternativa más edificante que la de aplazar por el momento las votaciones pendientes sobre la formación del nuevo gobierno del Consejo General del Poder Judicial hasta no llegar a un acuerdo factible entre sus ambos partidos.

Así las cosas, parece que nos vamos acercando a un consenso político entre PP y PSOE que podría anticipar el final de una agitada crispación política que hasta ahora venía perjudicando tomas de decisiones de gran calado como la aprobación definitiva de los Presupuestos Generales del Estado, por no mentar aquellas otras que tanto nos concierne y relativas a materias de Sanidad Pública frente a la pandemia.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.