Madres y política

Saber que mañana será lunes cuando a punto estoy de irme a la cama es algo que me reconforta enormemente ya que, entre otras cosas, este domingo me ha parecido francamente aburrido porque lo que uno en realidad espera, por lo menos en mi caso, son novedades por las que valga la pena salir a la calle, sobre todo ahora que ha entrado la primavera tan plena de religiosidad por Semana Santa, de procesiones, de saetas por Andalucía, de desplazamientos furtivos en toda la península y, sobre todo, de novedosos acontecimientos en la azarosa  vida privada de Rociito Carrasco, toda ella empaquetada por capítulos en las pantallas de los televisores de los hogares de media España, mientras la otra media se compadece afligida de María ante el sufrimiento de una madre que también llora a los pies de su hijo crucificado injustamente.

Mientras tanto y a la espera de abandonar definitivamente su vicepresidencia en el gobierno, Pablo Iglesias, el hijo pródigo de Podemos, prepara su asalto individual a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Y digo individual por no decir en solitario porque, al parecer, ni Gabilondo por el Partido Socialista ni Íñigo Errejón por Más Madrid, están dispuesto a ofrecerle una supuesta coalición para tratar de acabar con la hegemonía en la capital del Partido Popular y en particular poder arrojar de la presidencia, de una vez por todas, a Díaz Ayuso. De modo que Pablo Iglesias arriesga mucho esta vez con esta jugada aparentemente magistral, al decidirse, por fin, a quemar las naves que le obligue a un sin retorno voluntario, algo que le podría llevarle a ser el nuevo holandés errante del siglo XXI de la desvirtuada clase política española.

Muchos equipos deportivos de otras tantas distintas disciplinas, también se cansan de ser siempre aspirantes a lograr ser sólo subcampeones, mientras que son los mismos quienes alcanzan el liderato cada vez que se lo proponen. Pablo Iglesias parece estar cansado de ser siempre el segundo en el campo político en el que le ha tocado participar desde que fundara Podemos. Ahora pretende jugar la última carta que le queda y lo va a hacer en las próximas elecciones, como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, aunque según las encuestas emitidas no le auguran la victoria que él desearía, toda vez que, como ya sabemos, son muy escasas las posibilidades que hoy tiene de alcanzar una alianza ni siquiera con alguien que no le tenga el menor miedo.

Ahora podré dormir tranquilo, mientras me desprendo de mis cuitas antes de irme a la cama.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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