martes, septiembre 21, 2021
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Luchas intestinas

En general, nos encontramos en manos de una clase política que quizás es la que precisamente nos merecemos y eso sí que empieza a preocuparme a nivel personal. Se supone que no son tan tontos como para no entender lo que realmente necesitamos y reclamamos la mayoría de los españoles, pero, al parecer, priman mucho más esas luchas intestinas entre los partidos en liza que los intereses sociales de quienes les hemos venido votando periódicamente.

Unidas Podemos comprende la necesidad no sólo de abaratar el excesivo precio del megavatio impuesto por las eléctricas, sino que, además, pretenden que este tipo de compañías pasen, una vez por todas, a depender del arbitrio del estado por tal de controlar sus abusivas facturaciones, habida cuenta del bien común que tal medida supondría para todos los usuarios. Sin embargo, sus socios de gobierno, a pesar de que no se niegan con rotundidad manifiesta, aconsejan que éste no resulta, precisamente, el momento más adecuado como para llevarlo a cabo con precisión y suficientes garantías. Hasta aquí lo podríamos entender perfectamente, pero ¿Qué momento sería el adecuado para llegar a un acuerdo que nos satisfaga a todos los contribuyentes? ¿Llegará algún día el instante justo en que esto suceda?

¿De qué clase de armas disponemos los ciudadanos para contrarrestar la falta de interés de la mayoría de partidos por solucionar, entre muchos otros, un problema tan acuciante como la energía eléctrica?

Pues lo único que necesitamos, a falta de otras muchas medidas, es arrojo. Y el arrojo es algo que no nos presta nadie, sino que es un sentimiento que se traduce en reclamar, protestar, negar, en manifestarse, en luchar pacíficamente por nuestros derechos; y para eso están no sólo las redes sociales que admiten hasta las quejas de nuestros adversarios políticos, sino que, en última instancia, también están las urnas, esperándonos plácidamente y con transparencia en los colegios electorales de turno de toda España; por suerte.

El Partido Popular pretende todavía continuar con su cruzada casi religiosa en contra del PSOE con la ruptura de aquellos frágiles puentes que había tendido en favor de los socialistas por lo que se refiere al tan discutido y manido tema sobre el modelo a seguir para tratar de la renovación del Poder Judicial en nuestro país. Para ello, Pablo Casado se ha agarrado de nuevo a un clavo ardiendo, propiciado por las últimas declaraciones del ministro Bolaños sobre el asunto que, a criterio del líder del PP y por esa razón, ya no le resulta un interlocutor válido en la negociación. Y es que el tablero del Poder Judicial juega todavía en favor de la derecha española.

Los jueces progresistas pretenden inclinar ese tablero en su propio beneficio, hasta el punto de haber comenzado a recoger firmas para desbloquear el CGPJ y tratar de normalizar una situación que persiste desde el año 2018.

Mientras, en un alarde de altruismo, Díaz Ayuso promete la abolición de impuestos propios en favor de sus convecinos de la autonomía que ella misma preside, asumiendo de paso la competencia que supone con Cristina Cifuentes por la presidencia del Partido Popular en Madrid y acentuando con su actitud la sombra de incertidumbre política que le espera a la frágil figura de Pablo Casado dentro de su propio partido.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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