La Leyenda de Wuham

Según cuenta la leyenda, durante el ya muy lejano siglo XXI de nuestra era, al entonces emperador de China, conocido popularmente entre sus súbditos como Pelonegro, se le ocurrió una extraordinaria idea para contrarrestar la subida de aranceles con la que amenazaba gravar a sus productos su otro legendario rival y emperador también, a la sazón, de los Estados Unidos de América, conocido entre sus súbditos por el nombre de Pelamarillo.

Pelonegro y Pelamarillo apenas si se conocían personalmente, sin embargo, ambos se temían mutuamente, hasta el punto de disputarse entre ellos la supremacía mundial en lo que se refiere a armamento nuclear.

Este aparente equilibrio de fuerzas no parecía satisfacer del todo a Pelonegro, quién como se supo muchísimos años más tarde, durante el invierno del año 2020, convocaría en su palacio a un nutrido grupo de científicos de primera fila para sugerirles la posibilidad de aumentar la capacidad agresiva de su país con el descubrimiento de un arma silenciosa que fuera tan letal como cualquier bomba nuclear del momento, pero que, sin embargo, resultara inmune a la enorme densidad de población que formaba parte del país.

Para llevar a cabo la voluntad bélica de Pelonegro, los científicos no dudaron en elegir para sus trabajos la enorme ciudad de Wuhan, de unos once millones de habitantes, dónde dieron comienzo sus primeras investigaciones. Los laboratorios quedaban al abrigo de la gran densidad de población y a buen recaudo de las pesquisas llevadas a cabo por los servicios secretos del gran imperio de Pelamarillo, quién por entonces jactábase en Occidente de mantener a raya al coloso oriental de Pelonegro.

El destino, al parecer, hizo que la mala suerte se cerniera casualmente en el interior de los laboratorios que llevaban a cabo las delicadas investigaciones científicas. Cuando el equipo elegido se encontraba a punto de finalizar la creación de la vacuna que previamente inmunizaría a toda la población del imperio de Pelonegro, el arma letal en forma de virus con la que habían estado trabajando hasta el momento, escaparía del control de seguridad, sembrando días más tarde el pánico generalizado en la ciudad de Wuhan para luego extenderse rápidamente por el resto del mundo conocido, ocasionando miles de muertos antes de que la vacuna hubiese sido desarrollada del todo.

Si ustedes deciden viajar hoy a China de vacaciones, podrán comprobar, sin ningún tipo de cortapisas, cómo las guías turísticas de aquel inmenso país no tendrán ningún tipo de inconveniente en mostrarles las tumbas del equipo de científicos que luego serían ejecutados por el gobierno chino como consecuencia de los graves errores cometidos durante sus trabajos de investigación.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Literatura

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.