Futuro incierto

¿Ha valido la pena para los muchos de mi edad haber llegado hasta aquí?

Morir perezosamente es la peor forma de hacerlo. (Zoilo López).

A estas alturas de nuestras vidas ya no sabemos qué hacer con ellas. Que los que como yo hayamos tenido que llegar hasta aquí para hipotecar el resto de nuestro corto futuro después de haber sorteado durante muchos años y tantas dificultades las trampas que ya de por sí nos tendían las entidades financieras a base de hipotecas, préstamos, etc., etc., no merece mayores comentarios si no fuera por la tristeza y desasosiego que provoca el que tengamos que vivir confinados quién sabe si durante todo el resto de nuestra ya exigua existencia; es decir: para siempre.

Los jóvenes no llegan a ser conscientes de que les sobran muchos años todavía como para perder alguno en un confinamiento obligado por la imperiosa necesidad de hacerle frente a esta pandemia mortal que nos asola. Al no ser conscientes de ello, lo mayores no podremos achacarle el egoísmo que supone la ocasión de disfrutar de un “botellón”, de una fiesta clandestina, de la ausencia de mascarillas y distancias de seguridad y tantos etcéteras, debidos todos ellos, precisamente, a esa eterna juventud en la que creen estar para siempre.

¿Ha valido la pena para los muchos de mi edad haber llegado hasta aquí?

Si tal como aseveran los responsables de las entidades sanitarias, el nuevo aumento de los contagios supondría adoptar también nuevas  medidas drásticas de confinamiento, amparadas en una estado de alerta basado en un probable toque de queda, nos conduce a pensar en el hecho de tener que morir sin ver por última vez el mar donde aprendimos a nadar, a ignorar a los nietos que esperan por nosotros para llevarles al parque infantil, a los amigos para jugar la última partida de dominó, de mus o de ajedrez. Es decir: tener que morir perezosamente, que sería, en mi opinión, la peor forma de hacerlo.

Por eso ruego a todos los jóvenes de nuestro país que hipotequen sólo unos meses de su todavía eterna juventud en virtud de auxiliar con su generosidad el incierto futuro que nos espera a los más viejos y quizás podamos llegar algún día, antes de morir, por supuesto, a agradecéroslo de todo corazón.

Claro que sabemos lo difícil que supone en que os pongáis de acuerdo, a pesar de las ventajas que ofrecen las redes sociales, pero en absoluto perdemos las esperanzas de que, otra vez, tengamos la gran oportunidad y el placer de presenciar un nuevo amanecer, sin mascarilla y a la orilla de aquel mar donde aprendimos a nadar.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

  • Agradezco mucho al amigo «Confucio» la mención que hace de este comentario mío en RANILLA NEWS, además de coincidir con él en el planteamiento de su artículo de hoy.
    ¡Muchas gracias a los lectores por su atención!

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