Frustradas esperanzas

TITULAR: Vigilados por el Gran Hermano, valiéndose de la ineficacia que muestra una vez más nuestra propia política y del horror que significa el soportar un riesgo de muerte como el que provoca la Covid-19.

Por si fuera poco la Covid-19 ha empezado a mutar y, -aunque no sé muy bien que consecuencias específicas pudiera acarrearnos-, lo cierto es que, entre otras muchas cosas, debiéramos por empezar a poner en duda la eficacia de la vacuna, toda vez que ésta tendría que serle administrada a la población antes de que el virus se encuentre preparado para el ataque inyectable y pueda defenderse con la saña ya prevista. Esta nueva noticia de su mutación se vuelve muy pesimista para todos aquellos que ya pensábamos en un feliz desenlace pandémico y con la esperanza de planes para un futuro más prometedor a pesar de la incompetencia política que asola nuestro país como si se tratase de cualquier otra epidemia de insospechado alcance.

Las encuestas ya empiezan a dar muestras de la debilidad del gobierno frente a la intención de voto. Según parece, PSOE y Unidas Podemos no se encuentran en el mejor momento de coincidencias de criterio y esas diferencias las notan los votantes, quienes, a su vez, comienzan a desconfiar de una coalición que se les antojaba esperanzadora para los intereses económicos y sociales del país, pero que, por alguna razón, tales criterios comienzan paulatinamente a divergir, hasta el punto de llegar a confundir a los propios afiliados al PSOE.

Siempre se ha creído que tal coalición podría haber dado el mismo y buen resultado que se obtiene regularmente en los interrogatorios policiales. De modo que el poli malo, en este caso representado por Unidas Podemos, jugaría a ponerle las cosas muy difíciles a la oposición mientras el poli bueno, en este caso el PSOE, trataría de convencer a esa oposición de las ventajas que supone el aceptar el mal menor del delito. Todo ello frente al feliz aunque hipotético desenlace de comprobar que el primer partido de la oposición, en este caso el PP, terminara por suicidarse colgándose en su celda.

Los pormenores que rodean la inestable institución monárquica por la que Unidas Podemos están decididos a que terminen aireándose y acaben por ofrecer una diáfana transparencia que, al parecer, no sólo no pretende el PSOE que ocurra sino que tampoco conviene a Casa Real que así sea, parece ser la piedra angular sobre la que descansan los desacuerdos políticos y económicos a los que se enfrentan ambos socios a estas alturas de la legislatura. Mientras tanto la vida continúa, siempre vigilados por el ojo incesante del Gran Hermano quién sigue poniendo a prueba nuestra paciencia colectiva valiéndose de la ineficacia que muestra una vez más nuestra propia política y del horror que significa el soportar un riesgo de muerte como el que provoca la Covid-19.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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