Falso culpable

La justicia ha hablado.

La reparación moral que según Rajoy le ha concedido el Tribunal Supremo, fallando de la manera que lo ha hecho, no deja de ser un auto-convencimiento de carácter galaico-español por el que, de momento, se ha autoproclamado el gran inocente de la trama Gürtel, a pesar de que su propio partido fuera financiado en su día de manera irregular con fondos públicos mientras él era su presidente.

De momento y hasta que no se abra la otra puerta que da paso a la cocina del caso Kitchen, no sabremos con exactitud, aunque sí con todas las sospechas, qué dirigentes del Partido Popular pueden ser todavía condenados, además de los otros once que ya lo han sido a más de doce años de prisión por su participación probada en la llamada trama Gürtel; entre todos ellos figuran el tesorero Bárcenas (29 años y un mes) y su esposa (12 años y once meses).

Es la primera vez desde el advenimiento de la democracia en España que se condena a un partido gobernante por corrupción, al poderse probar definitivamente y sin lugar a dudas, la existencia de una caja B en el seno del Partido Popular.

En cuanto a la reforma anunciada por el PSOE del Poder Judicial, no parece que ésta pueda llevarse a cabo de forma tan inmediata como se persigue,  porque según aseguran voces de entendidos en la materia, el CGPJ correría el riesgo de carecer de la independencia política que le tendría que caracterizar.

Con el cambio que propone el gobierno socialista, se intenta garantizar la renovación de la mayoría del Consejo General del Poder Judicial con aquellos votos que permitieron la investidura de Pedro Sánchez, pero al PP le ha correspondido mantener el veto que desde hace dos años viene bloqueando dicha renovación.

Y volvemos a las restricciones en materia sanitaria. El índice de contagiados por cada cien mil habitantes en España ha despertado la alarma de las autoridades sanitarias, con cuyas medidas tomadas no parece muy de acuerdo el sector de la hostelería en nuestro país, por cuya razón, tanto el ministro de Sanidad Salvador Illa como el epidemiólogo Fernando Simón, han sido duramente criticados, sobre todo, por el gobierno autonómico de Madrid quién a criterio de su presidenta y alcalde, respectivamente, las iniciativas de prevención contra la pandemia castiga muy duramente y en exceso a la comunidad madrileña.

La esperanza no es sólo lo único que se pierde, sino también la salud y, por supuesto, la libertad.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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