Falsas esperanzas

Cuando la población carece de planes inmediatos de futuro suele caer en una gran depresión, porque de nada ha servido lo mucho que se ha estudiado ni lo mucho que se ha trabajado para llegar a una situación tan extrema como la que hemos alcanzado. No sólo ya como consecuencia de la voracidad depredadora del virus sino, además, de la implacable ferocidad del fenómeno Filomena que ha terminado por teñir España de blanco y tragedia sin límites.

Muchos nos hemos olvidado ya de los planes del Gobierno para el futuro porque éstos no parecen de inmediato cumplimiento y en consecuencia tendremos que acostumbrarnos a sufrir todo tipo de improvisaciones posibles que, para quién no lo sepa todavía, es una de las estrategias que mejor maneja el pueblo español en caso de crisis; por lo menos, desde la intervención napoleónica en nuestro país, cuya mayor heroína española se puso al frente de aquel temible cañón que nunca supieron manejar los militares de entonces.

Me siento del todo perplejo al comprobar que un gran número de consabidos socialistas de este país se consideran, hoy por hoy, monárquicos ¿Cómo puede ser?

Parece increíble que PSOE, PP Y Vox se hayan puesto de acuerdo entre sí para considerar la inviolabilidad del rey emérito como un requisito indispensable sujeto a la interpretación de la Constitución española. Con la toma de esta postura, siempre me pareció que por lo que respecta al PSOE, ha prevalecido el miedo que se supone habría provocado el hecho de que un sector de militares retirados o en la reserva hubieran hecho público aquel documento de descontento sobre la gestión llevada a cabo hasta entonces por el gobierno de Sánchez.

La ministra de defensa, no ha querido arriesgar ni cargar las tintas sobre lo que ella admite con respecto a la Carta Magna. De ese modo se cura en salud ante la eventualidad de un descontento general en el seno de las Fuerzas Armadas. Al parecer ya tiene bastantes preocupaciones con las supuestas intenciones de sus socios de gobierno, quienes sobre el tema de la inviolabilidad de Don Juan Carlos han decidido no pronunciarse a favor ¡Faltaría más!

Así las cosas, no nos queda otra que aguardar a la eficacia de la vacuna primero y, después, poder preguntarnos si aún conservamos pulmón suficiente como para continuar sumergidos bajo esta crisis política y económica que asola nuestro país sin esperanzas de vías de solución inmediata.

Zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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