Respiración asistida

Ya casi nadie sale al encuentro del futuro, ni siquiera hacia uno mejor que éste presente que nos acucia y que tampoco parece ser del todo el presente que nos ha tocado vivir o el que hubiéramos deseado. Casi sería mejor que el futuro que cualquiera pretendiera alcanzar, viniera por sí solo hacia nosotros, claro, puro, diáfano. Un futuro de renovada esperanza que nos permitiera simplemente estar y poder comprobar cómo pasa el tiempo, con la misma lentitud con la que crece la hierba en las praderas de nuestra memoria colectiva pero que jamás se volverá a activar de manera tan espontánea como cuando antes de la llegada de la Covid-19.

Ya nada será igual de fácil. Seguramente arrastraremos hasta el fin de nuestros días ese miedo a ser víctimas de no se sabe qué. Víctimas de algo muy extraño que presumiblemente continuaremos respirando sin remisión y a lo que los científicos le habrán dado un nombre que no nos diga absolutamente nada que tenga que ver con cualquiera de todos nosotros ni con nuestras circunstancias. Nos veremos obligados a intentar respirar lo menos posible para asegurarnos nuestra propia supervivencia. Mientras, continuaremos separándonos cada vez más los unos de los otros, hasta terminar por no sentir el tibio aliento que genera la amistad de los demás, ni siquiera para poder estar seguros de que aún continúan tan vivos como nosotros mismos.

Sólo faltaría que el sol perdiera su fulgor de cada día y nos tuviéramos que ver obligados a tener que soportar una penumbra húmeda y persistente, casi sin respirar y muy lejos los unos de los otros para no llegar a contagiarnos de las perversas intenciones que se nos ocurrirían con la única excusa de poder sobrevivir. Por si ello fuera poco, perderíamos finalmente toda la confianza en nosotros mismos y nos encontraríamos al albur de tener que llegar a convertirnos en la escoria de un nuevo mundo todavía por descubrir cuando una nueva civilización haga por fin su aparición entre todos nosotros. Para cuando eso ocurra, muchos ya no estaremos aquí para comprobarlo, ni tampoco habrá valido la pena quedarse como para poder confirmar que todo el mundo ya puede disponer de suficiente respiración asistida gratuita para el resto de sus vidas; es decir, para el futuro.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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