El novio de la muerte

Uno no gana para sustos. Aprovechando la laxitud en materia de confinamiento de la que hemos empezado a disfrutar estos días, además de la obligación que me he impuesto de pasear a mi perro a diario, me dispuse esta mañana temprano a acercarme hasta el supermercado para comprar el pan y unas latitas baratas de berberechos. Entre las estanterías, aparte de los berberechos, pude distinguir en el aire las notas de una melodía silbada por uno de los simpáticos jóvenes empleados que trabajan allí y reconocer también en ella los compases del severo himno de la legión, Soy el novio de la muerte. Parecía que fuera una premonición ofrecida por el propio supermercado o más bien un reto personal del empleado en toda regla al Covid-19, quizás con la esperanza y buena intención de espantarlo fuera del comercio. Nunca lo sabré, si bien me mantuve frente a él a la distancia social aconsejada y le pregunté sonriente si había hecho el servicio militar en la legión. Lo negó rotundamente, aunque admitió que algunos familiares suyos si habían servido en ella. Con aquella respuesta sin pretensiones, di por concluido el interrogatorio.

No quise saber si el Covid-19 le habría arrebatado la posibilidad de un amor por el momento frustrado, ni tampoco creer que lo único que pretendía con su canción favorita fuera la provocación a propósito a un virus que como ya hemos señalado, tantas vidas se ha cobrado hasta el momento.

El que canta su mal espanta, solemos decir a menudo de un pueblo como el nuestro, en cuyo patrimonio popular la música está siempre presente y al alcance de cualquiera que, -como todos y cada uno de los miembros de la Legión-, se sienta también tan español. Por suerte, aún nos quedan ejemplos vivos de patriotas de estas características y, por sólo citar a dos, los encontramos, precisamente, al frente de uno de los partidos de nuestra más representativa oposición, como puedan ser los señores Santiago Abascal y Ortega Smith.

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera

Convendría recordar el estribillo del himno para que nadie se llame a engaño de lo que representa para todos los miembros de la Legión la pérdida de una leal compañera por la que serían capaces, si fuera preciso, entregar sus vidas a cambio de nada. Lo que nunca sabremos quien fue en realidad esa leal compañera: ¿La Patria, quizás?

zoilololobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

  • ¡Qué suerte vivir aquí! Que puedo insultar sin que me cueste nada.
    El sarcasmo o la sorna con la que emplea usted me resulta sencillamente deleznable. Usted presume de adalid de la libertad, del socialismo y de todo aquello que estime oportuno y me parece muy bien.
    Mezclar a la Legión con la ultraderecha es sencillamente un desatino que dice mucho de su sectarismo. Ser sectario es no ve más allá de la punta de su nariz y supongo que todo un Licenciado en unas disciplinas muy liberales debería de respetar mucho la opinión y el sentimiento de los demás.
    Seguro que usted escribe buscando la provocación y el comentario o bien, lo hace desde el resentimiento que no es nada recomendable. Mezclar a los políticos de Vox con el sentimiento patriótico que puedan tener millones de españoles me resulta pernicioso y una tremenda falta de respeto.
    Ojo, que le quede claro que pongo los mismos calificativos a los que desprestigian la labor del gobierno de turno. La elegancia de la que parece usted presumir, debería ser su principal principio. No se moleste en contestar, desde ya le dejo de leer. Me ha ofendido.

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.