Designios

Cuando todo esto pase, continuaremos mirando hacia atrás con ira. Hacia un tiempo del todo perdido y difícil de recuperar de nuevo. Habrá sido un largo paréntesis en nuestras vidas dónde no habrá ocurrido nada de mención como no sea el miedo y la muerte que hizo presa en muchos de nosotros, inocentes la mayoría del supuesto castigo que nos fue infligido aún no se sabe por quién ni por qué motivo, pero que tuvimos que soportar sin ni siquiera saber a quién hubiéramos debido pedir explicaciones. No creo que a la Iglesia le interese sacar provecho de ello acusándonos de pecadores en la medida en que algunos de sus miembros también han fallecido, no como castigo divino, desde luego, como el pueda achacársenos a nosotros, sino como un designio inescrutable del poder de Dios contra el que no se puede ni se debe discutir.

En tal sentido, supongo que los creyentes habrán muerto en gracia de Dios y descansarán, por fin, en paz. Sin embargo, muchos como yo no se resignan a aceptar los designios del Hacedor de una manera tan ortodoxa. Exigimos saber mucho más sobre la Covid-19, sobre todo a partir de ahora en que al parecer no carece de la inteligencia suficiente como para mutar, en un intento supremo de burlar el efecto de las vacunas que de prisa y corriendo han salido ya a la venta y de la que algunos obtendrán un rédito incalculable, muy difícil de pronosticar todavía.

La mascarilla ya forma parte de nuestros hábitos cotidianos de vida como puedan ser el reloj, el teléfono móvil, las gafas o el cotillón de fin de año que regularmente aparece en el menú de cualquier hotel convencional.

Muchos acudirán donde fuere a la despedida del 2020, tocados con ridículos sombreritos cónicos de colores, guirnaldas del papel barato al cuello y, por si fuera poco, haciendo extender una y otra vez el clásico “mata-suegras” en un vano intento de espantar a esa Covid-19 que les aguarda agazapada en lo más recóndito de sus propias conciencias irresponsables mientras apuran la dosis de cava pertinente, servidas en esas altas copitas que suelen despedir destellos rutilantes provocados por la luz de neón de los establecimientos del ramo. Y así hasta el amanecer de 2021.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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