Daños colaterales

El futuro de la prensa escrita continúa siendo incierto

A tenor de lo que se desprende de un artículo de opinión publicado hoy por el periodista y amigo Salvador García Llanos, el sector de la comunicación empieza también a resentirse de forma alarmante debido, entre otras muchas cosas, a que la pandemia vuelve a intensificarse en nuestro país, afectando de manera considerable al periodismo y, sobre todo, a los intereses de todos aquellos jóvenes a punto de terminar sus estudios para integrarse al mundo laboral en los distintos medios de comunicación.

Así las cosas, empiezo a observar entre los consumidores la falta de empatía, sobre todo, con la prensa escrita. Cada día se venden menos periódicos en detrimento de la información que se obtiene ahora por otros medios, al parecer, más eficaces. Aquella rutina de antaño por la que nos acercábamos al quiosco más cercano a casa para adquirir el periódico que, aparte de informar, nos servía como excusa para leerlo en la terracita del bar del barrio frente a un café, hasta convertir aquel simple acto en un ritual indispensable, ya ha desaparecido del todo.

Ahora la mayoría de jóvenes y no tan jóvenes, se dedican a correr desesperadamente por el ámbito urbano, convirtiendo también en rutina el hecho compulsivo de estar en forma a cualquier precio en detrimento de la cultura. Precisamente, refiriéndose a ella, a la cultura, un humorista muy amigo mío me confesaba lo siguiente: la cultura me persigue, pero yo soy más veloz. Y eso preocupa mucho, porque el conocimiento es algo que se puede adquirir de forma gratuita; basta con asistir regularmente a cualquier biblioteca del barrio. Además de que el saber no ocupa lugar.

De manera que el futuro de la prensa escrita, por unas razones u otras, continúa siendo incierto. Yo abogo, sin embargo, por el carácter literario que desempeñan los buenos artículos sobre el papel a cargo de aquellos periodistas que necesitan un espacio menos limitado que los que ofrecen las redes sociales. La noticia se consume hoy en titulares, sin interesar las circunstancias que concurren en ella y por lo tanto su análisis. Análisis que a mí me parece indispensable para situarla en su contexto.

En cualquier caso, ya todos sabemos que la información, base de la cultura de un pueblo, es un vehículo indispensable porque sin acceso a ella sería muy fácil, como asegura otro buen amigo mío, correr el riesgo de llegar a confundir la velocidad con el tocino; y nunca mejor dicho.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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