Calma chicha

felicidad Vista parcial de Benidorm./Archivo.

Nada relevante arroja la prensa de hoy lunes que represente una sorpresa para los ávidos de nuevas noticias con las que calmar la ansiedad que conlleva soportar la dichosa mascarilla a la espera de que se produzcan novedades respecto al control que Sanidad mantiene contra el Coronavirus.

La línea editorial que mantienen algunos periódicos de los que uno todavía no termina de fiarse depende mucho de los vaivenes en materia política entre los partidos en liza, pero, sobre todo, de la contratación de publicidad en sus páginas, lo que hace que la información que emiten no parezca todo lo precisa que el lector desea si lo que se pretende es no herir susceptibilidades que pueda hacer fracasar el consumo del  producto anunciado de ciertas entidades financieras que no quieren correr riesgo alguno con la prensa. A pesar de todo ello, unos pocos diarios sí que corren el riesgo de cumplir con su cometido, amparándose al derecho que se nos otorga a los ciudadanos a permanecer informados de todo aquello que suscite nuestro propio interés.

El verano, sin embargo, no parece la estación más favorable como para despertar nuestras conciencias, aletargadas por las altas temperaturas y el disfrute de unas merecidas vacaciones para las que hemos venido preparándonos de manera cautelosa después de un cautiverio que parecía no acabar nunca. Es el momento de recobrar fuerzas, cara a un otoño que se nos antoja movidito a juzgar por todo aquello que todavía esperamos del Gobierno en materia de ventajas sociales que nos permita cumplir con los compromisos adquiridos con nuestro entorno más inmediato y de los que tanto se había venido hablando bastante antes de la aparición del Covid-19.

Los tambores volverán de nuevo a percutir y el hacha de guerra será otra vez desenterrada para con la luna nueva enfrentarnos, como ha sido siempre, en una dialéctica que ya conocemos de memoria y de antemano y cuyo único propósito es, por encima de todo, la descalificación del contrincante de turno, con el único objetivo de parecer más honestos que ninguno y sin tener en cuenta el interés que pudiera suscitar en la mayoría la toma de acuerdos concretos para intentar paliar la crisis con las garantías suficientes que se merece, sobre todo, la clase trabajadora y la más necesitada.

A falta de noticias más trascendentes, albergo también la esperanza que preocupa a otros muchos que como yo, esperan soluciones de la clase política a la que hemos votado.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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