No contenta con sólo presidir la Comunidad autónoma de Madrid, Díaz Ayuso, la mujer de mirada oblicua, quiere serlo también del Partido Popular de la capital de España y en ello se encuentra ahora, a pesar de que, según ella misma, mantiene agradables conversaciones diarias con su mentor Pablo Casado, a quién le agradece lo mucho que políticamente ha hecho por ella.
Mirada oblicua, largas pestañas que abanican constantemente los cristalinos de sus bellos ojos pardos y una sonrisa que provoca en sus mejillas sendos hoyuelos de complicada factura, son los elementos más disuasorios con los que esta elegante boa constrictor se enrosca en torno a la frágil figura de su mentor para tratar de ahogar su despreciable carrera política, fundamentada principalmente en hacer caer a Sánchez a toda costa, bien obligándole a presentar su dimisión o como consecuencia de una moción de censura para la que nunca encuentra participantes.
Sea como fuere, la ambición política de Díaz Ayuso se antoja del todo desmedida para el escaso tiempo que todavía lleva en el cargo y que la ha catapultado, no sólo a la popularidad más cotidiana, sino a hacer creer a casi todos los madrileños que ella es, precisamente, lo que el PP necesita para su definitivo impulso de acceso al poder de la nación.
Bien es verdad que Pedro Sánchez se mantiene firme en algunas decisiones tomadas en relación al sueldo mínimo interprofesional y las pensiones, además de su categórica intención de hacer cumplir con la Constitución a todos aquellos políticos catalanes beneficiados por los indultos a los que se han acogido a regañadientes.
Al PSOE no sólo le conviene contar con Unidas Podemos cuando las cosas vienen mal dadas para atribuirles a ellos las decisiones más duras que menos satisfacen al empresariado, mientras que, por otro lado, los socialistas se apuntan para sí mismos las satisfacciones que las ventajas sociales alcanzadas despiertan en la llamada clase trabajadora.
Si los socialistas sufren con el supuesto lastre que significa contar con una pretendida dura coalición, no cabe duda de que mucho más grave le resulta a la cúpula del PP que la boa constrictor, instalada por el momento en Madrid, termine por ahogar políticamente a su máximo responsable, Pablo Casado, sin que haya podido presentársele jamás la feliz oportunidad de alcanzar ser Presidente del estado español, aunque fuera provisionalmente.
De manera que, por lo que respecta al PSOE, sería mucho más ventajoso en unas nuevas elecciones seguir apostando, si ello fuera necesario para acceder al poder, con algún socio de la izquierda más dura de este país que con cualquiera de los partidos políticos pertenecientes a la recalcitrante derecha compuesta por PP, Ciudadanos o Vox.
La guerra civil española se produjo merced a un alzamiento militar contra el legítimo gobierno de la segunda república y no como afirma Casado: “Como consecuencia de que unos deseaban una democracia sin ley frente a otros que solicitaban una ley sin democracia”. De lo que se desprende que el dudoso master llevado a cabo en su día por el líder del PP, no debió de versar sobre una supuesta Historia de la España moderna sino en una temible versión apócrifa de los graves hechos acontecidos.
zoilolobo@gmail.com
Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes
