domingo, enero 29, 2023
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Disciplina en las aulas

El control del comportamiento en las aulas de los institutos suele ser en algunas ocasiones algo difícil en algunos grupos. En otros, la mayoría, no supone mucho esfuerzo, por parte de los profesores. Todo depende de la forma de ser de algunos alumnos, que no respetan las normas de clase y del centro. Aunque es verdad que el docente es autoridad pública y tiene presunción de veracidad en lo que dice, esto mismo no siempre se traduce en hechos, lo que supone que la práctica docente siempre plantea un cierto nivel de exigencia, en todos los aspectos, tanto didácticos como comportamentales.

Qué se entiende por disciplina es una pregunta a la que se podría contestar con varios libros.  Los pedagogos y psicólogos matizan bastante lo que es una actitud respetuosa y atenta en clase. De todos modos, lo que es evidente es que se debe estar en completo silencio en el aula, aunque los alumnos pueden pedir la palabra para preguntar dudas o cuestiones que no entienden o para pedir ampliación de lo tratado o explicado en clase, como es lógico. Para algunos expertos no importa que algunos hablen un poco o ligeramente, pero esto puede distraer la atención y molestar a sus compañeros y hacer que pierdan la concentración.

Está claro que el ambiente o clima de clase tiene que ser controlado por cada profesor usando las estrategias que den mejores resultados. Con la colaboración de los equipos docentes y de los tutores, así como con la del equipo directivo del centro en el que se imparten conocimientos. La sociedad está en crisis y esto se nota especialmente en los adolescentes que viven en la misma. Es preciso reforzar los valores éticos para que los estudiantes se den cuenta de que el esfuerzo, la perseverancia, la tenacidad y el respeto son esenciales, para la obtención de buenos resultados académicos, que no se logran desde una actitud de pasotismo, dejadez y rebeldía que no lleva a ninguna parte.

Se observa también que la desestructuración social ya está provocando, desde hace tiempo, graves conflictos de relación, pero los docentes se dedican a enseñar. Además, los malos ambientes sociales y las malas compañías producen también problemas de comportamiento y falta de respeto a las normas y a la autoridad de los profesores. También es cierto que existen procedimientos sancionadores para los alumnos que molestan e interrumpen en las clases, de manera reiterada.

Los alumnos disruptivos necesitan que se apliquen las sanciones, ya que si ven que no hay ninguna consecuencia por sus malas conductas seguirán en la misma línea de conducta. Tal vez, necesiten también atención de los departamentos de orientación de los institutos, para que analicen lo que les sucede, en relación con su mal comportamiento. Existe también la mediación que en muchos centros da un buen resultado, aunque tampoco es la panacea absoluta, pero contribuye a una mejora sustancial de la convivencia.

También es fundamental la educación que dan en sus hogares las familias a sus hijos, ya que depende de ella, que se porten bien en los centros educativos. Según algunos psicólogos, aproximadamente el 80% de los problemas de disciplina de los estudiantes dependen de que las familias no han educado adecuadamente o simplemente no lo han hecho. Por supuesto, es discutible el porcentaje, pero, en mi opinión, es una cifra cercana a la realidad.

Los buenos modales se enseñan en casa y los alumnos tiene que ir a los centros con ellos aprendidos e interiorizados. Si esto no es así, aumentan los conflictos. La adolescencia es una etapa complicada y compleja, pero la mayor parte de los adolescentes la viven con alegría y satisfacción, pero siempre se observan un cierto número de problemas que pueden ser superados a través del diálogo y la comprensión y también de la empatía. En estas cuestiones también es necesario formar más a los estudiantes. La enseñanza y el aprendizaje de los alumnos es algo muy importante para la sociedad y para todos los ciudadanos.

El nivel de exigencia en la formación debe ser algo que comprendan también los jóvenes. El rendimiento académico no es algo negociable. No hay atajos para la adquisición de conocimientos. Se requiere tiempo y dedicación. Todas las asignaturas son importantes y los alumnos deben estudiar con intensidad y tenacidad y mostrar interés en los contenidos. También estar atentos a las explicaciones de los profesores. Son condiciones imprescindibles.

José M. López García

Doctor en Filosofía por la UNED

Licenciado en Ciencias de la Educación por la UNED

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