- El 14 de septiembre se celebra el Día Grande del Cristo
Muchos ríos de tinta se han vertido hablando de La promesa al Cristo de La Laguna, esta es una de las historias más conocidas y emotivas vinculadas a la Batería de Montaña de La Laguna como así era conocida durante su participación en la Campaña de Marruecos en los años 1921 y 1922.
Este relato mezcla elementos de fe religiosa, milagros y el contexto bélico, donde destaca la profunda devoción que existe en Canarias hacia el Santísimo Cristo de La Laguna, una imagen flamenca del siglo XVI tallada en madera de nogal con influencias del Renacimiento flamenco y un toque gótico en los detalles de su cuerpo crucificado.
La Promesa
La Batería de Montaña de La Laguna fue movilizada para partir a la Guerra del Rif, un conflicto muy duro y donde hubo numerosas bajas por la violencia de los enfrentamientos con las tribus rifeñas y las condiciones hostiles del terreno.
Antes de partir hacia Marruecos, la población de Tenerife, incluyendo los propios soldados y sus familiares, se celebró una Misa de Campaña en la Plaza de San Francisco donde pidieron la protección del Cristo de La Laguna para los jóvenes que se iban a embarcar en una guerra extremadamente peligrosa.
Fue entonces cuando se hizo una promesa al Cristo: “Si los soldados canarios regresaban ilesos de la guerra, le rendirían homenaje llevando a cabo una procesión o algún tipo de acto en su honor”.
La Campaña
La Batería de Montaña de La Laguna destacó en los duros combates de la Campaña de Marruecos, pero el hecho que más se recuerda es que, pese a la crudeza de los enfrentamientos y las muchas bajas sufridas por otras unidades, todos los soldados de la batería regresaron sanos y salvos a Tenerife. Esto fue interpretado por muchos como un milagro del Cristo de La Laguna, cumpliendo la promesa que los soldados y sus familias habían hecho antes de partir.
El cumplimiento de la promesa
A su regreso, y en gratitud por haber vuelto ilesos, los soldados y sus familias organizaron una procesión solemne en honor al Cristo de La Laguna. Esta procesión se convirtió en una tradición que se ha mantenido a lo largo de los años. Desde entonces, el Cristo de La Laguna es considerado el protector de los soldados canarios, y su imagen está asociada con la seguridad y el regreso de los militares a sus hogares tras participar en conflictos bélicos. En todas sus salidas del Real Santuario la imagen es escoltada por una Escuadra de Gastadores* como agradecimiento perenne a su protección.
El Cuartel del Cristo
Junto al Santuario del Cristo se encuentra lo que todos los laguneros conocen como El Cuartel del Cristo, con el paso del tiempo el antiguo Batallón de Artillería a Pie de Canarias y su Grupo de Montaña pasó a denominarse Regimiento de Artillería de Campaña nº 93. En la actualidad este acuartelamiento militar se encuentra en las afueras de la ciudad.
El Cristo, protector oficial
Este año se ha designado al Santísimo Cristo de La Laguna como patrono y protector del Regimiento de Artillería de Campaña nº 93. Se convierte de esta manera en la segunda advocación de Cristo en nuestro ejército, declarándolo oficialmente protector de un destacamento militar. La primera es el Cristo de la Buena Muerte, que lo es de la Legión Española.
Simbolismo y emoción
Todos los pueblos de España tienen historias dignas de ser siempre recordadas. Para unos será emotivo, para otros una chorrada, lo cierto es que en tiempos de guerra y sufrimiento, la promesa al Cristo de La Laguna ofreció consuelo y esperanza a las familias de los soldados que se marchaban al frente. Para la sociedad tinerfeña, el retorno de los soldados ilesos fue visto como un testimonio de la intervención divina y fortaleció la fe popular en los milagros del Cristo.
Hasta el día de hoy, el Cristo de La Laguna sigue siendo venerado con procesiones solemnes y actos de devoción, especialmente en momentos de dificultad. Aunque la promesa original estaba vinculada a la Campaña de Marruecos, su leyenda sigue viva en la memoria colectiva de los canarios creyentes o no y el Cristo es invocado como protector en diversas situaciones.
*Las escuadras de gastadores tienen su origen en los Tercios del Gran Capitán, don Gonzalo Fernández de Córdoba. Los gastadores son soldados seleccionados por su fortaleza y resistencia que durante las marchas abrían camino al resto de la fuerza.
