Hoy hay que tener sentido del humor para sobrellevar la vida y afrontar con estoicismo los viajes en avión. Ya saben, es cuestión de vivir y aceptar la batalla entre celestes y terrestres. Uno es consciente de que, cuando se halla en un aeropuerto, es un terrestre y, como tal, será tratado.
La historia es que, en Los Rodeos, cuando hay mal tiempo y está operativa la pista 12/30, hay que tener experiencia o, de lo contrario, dirigirse al sur, al Reina Sofía.
Mientras esperaba el avión, hubo dos intentos de aterrizaje fallidos. El resto de tráficos, anteriores y posteriores, entraron sin problema. Oigo entonces a un empleado decirle a otro: «Este es el mismo piloto que ayer vino en instrucción». Bueno, lo mejor que hizo ese piloto fue partir hacia el sur.
La historia continúa. Ya no abordo ese avión a las dos de la mañana y me cambian el billete para el día siguiente, a las 13:00 horas. De nuevo, otra aventura: la compañía de handling no tiene personal suficiente, con lo que finalmente despegamos a las 19:00 horas.
¿Qué ocurre en el transporte aéreo? Algunos dirán que son cosas normales. Pero no lo son. Las incidencias de todo tipo son constantes y el coste de un billete de avión ya no es el mismo que hace un tiempo.
Si le ocurre algo parecido, no se sulfure, aunque solo le pierdan una maleta. Recuerde siempre, y no se haga ilusiones: usted es un terrestre y, para los celestes actuales, esta es su utopía de la pasión por la excelencia.
Tomás Cano Pascual
Asesor de líneas aéreas
Delegado para Europa de Air Panama
Fundador de Air Europa

