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El 24 de marzo de 2015 un Airbus A320 de Germanwings cayó en los Alpes franceses, siendo uno de sus pilotos el único responsable
El 24 de marzo de 2015 se produce una de las tragedias aéreas más impactantes de la historia reciente del mundo aeronáutico. El vuelo 4U6525 de la compañía Germanwings, perteneciente a Lufthansa se precipitó en los Alpes franceses con su copiloto Andreas Lubitz a los mandos del Airbus A320 que cubría la ruta entre Barcelona y Düsseldorf.
Las ciento cincuenta personas que se encontraban a bordo fallecieron irremediablemente por los instintos suicidas de este individuo que ya había sido diagnosticado de problemas psicológicos y tendencias suicidas. A pesar de ello, continuaba ejerciendo como copiloto sin que Germanwings o las autoridades aeronáuticas estuvieran al tanto de la gravedad de su condición.
El Airbus A320 despegó del Aeropuerto de El Prat en Barcelona a las 10:01 a. m. (hora local). Durante los primeros minutos de vuelo, la aeronave operó con normalidad. Sin embargo, aproximadamente a las 10:30 a. m., el avión inició un descenso continuo y controlado que lo llevó a estrellarse contra una zona montañosa en los Alpes franceses a una velocidad de 700 km/h.
Las grabaciones de la caja negra revelaron que el piloto al mando, el capitán Patrick Sondenheimer, había salido de la cabina por unos minutos. Durante su ausencia, el copiloto, Andreas Lubitz, bloqueó la puerta de acceso e inició deliberadamente el descenso del avión, ignorando los intentos desesperados del capitán por volver a entrar. A pesar de las comunicaciones de control aéreo y de los sistemas de alerta, el avión impactó contra el terreno a las 10:41 a. m., sin dejar supervivientes.
El informe final concluyó que Lubitz se aprovechó de la normativa de seguridad instaurada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que permitía a los pilotos bloquear la puerta de la cabina para prevenir secuestros. Esta medida, diseñada para proteger a los pasajeros, fue utilizada en este caso para perpetrar este homicidio masivo.
Tras esta tragedia se generaron una serie de reformas en los protocolos aeronáuticos, uno de ellos fue la implementación de la norma de «dos personas en cabina», la cual exige que, en todo momento, haya al menos dos miembros de la tripulación dentro de la cabina de pilotaje.
Además, según cuentan, se reforzaron los controles psicológicos y médicos a los pilotos, buscando detectar de manera más eficaz cualquier problema de salud mental que pudiera comprometer la seguridad de los vuelos.
Tras lo sucedido con el vuelo Germanwings 9525 la aerolínea experimentó cambios operativos y de imagen, el suceso afectó profundamente en su reputación. Su empresa matriz (Lufthansa) decidió eliminarla progresivamente integrándola en Eurowings, la marca de bajo coste de la empresa alemana. Las operaciones fueron absorbidas bajo este nombre hasta que en 2020 y con la excusa de la pandemia se anunció el cierre definitivo de la marca que los vinculaba a esta tragedia.
