El monarca de aquel bello país, -a través de su gabinete científico, había hecho creer a sus habitantes que mediante un nuevo experimento revolucionario, la población podría flotar en decúbito supino, a lo largo y ancho de sus aguas jurisdiccionales del Mediterráneo. Hasta el punto de ofrecer en la TV de su remoto país una fotografía propia en tal posición, contemplando embelesado y sin pestañear el azul del cielo de Marruecos.
Miles de jóvenes barajaron la posibilidad de aprovecharse de aquel mágico descubrimiento científico para tratar de alcanzar lo que la vida les había negado desde la infancia. Y sin saber cómo ni de qué manera, un buen día de verano coincidieron en darse cita en el maldito espigón que los separaba de la absoluta miseria en que vivían, arrojándose en tropel a unas aguas mansas que en absoluto respetaron la supuesta flotabilidad que la ciencia les había anunciado en su día.
Decenas de los que confiaron en las predicciones científicas murieron sin remisión al ignorar que la densidad del cuerpo tanto al emocionarse como al agitarse le resta capacidad de flotabilidad con lo que ello significaba. Pero ellos no lo sabían y murieron envueltos con la esperanza de una vida mejor que no supo ofrecerles el monarca flotante en su propio mar.
La excusa a su culpabilidad anunciada en TV por parte de los responsables del magnicidio resulto ser de carácter puramente religioso al precisar que las muertes habidas se produjeron como consecuencia de la escasa confianza que mostraron los fallecidos en materia religiosa al cuestionar la influencia del monarca como enviado de Alá en la Tierra.
El resto ya lo conocemos todos. De nuevo Sánchez se convertiría, -y no por azar,- en el cabeza de turco de turno por mor de una siniestra coalición en la que se vieron involucrados los más audaces terroristas de la categoría de Donald Trump, Netanyahu y sus secuaces predilectos nacionales de la probada categoría fascista de los señores Feijóo y Abascal, respectivamente; acérrimos creyentes, todos ellos, donde los haya.
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Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes
