La empresa Plenoil es líder del sector de estaciones de servicio de nueva generación, según su criterio su objetivo es hacer que el repostaje de combustible sea seguro, cómodo, automatizado, de calidad y con el mejor precio. Dicen que ofrecen carburantes de la máxima calidad y que cumplen con la normativa medioambiental vigente. Según informa la propia empresa, la inauguración de esta estación automática llega para dar respuesta a la alta demanda de gasolineras de estas características en las islas. Plenoil, está reconocida por la OCU como la cadena de gasolineras más barata con mayor presencia en el territorio nacional.
Según palabras de su CEO: “Con esta apertura pretendemos que los vecinos de Agüimes y alrededores puedan disfrutar de sus desplazamientos repostando en gasolineras que garantizan los precios más competitivos y la máxima calidad en el combustible”. “Al repostar en ellas, el ahorro que supone para el bolsillo de los conductores no es nada despreciable, pudiendo alcanzar los 300 euros al año para un consumidor con un gasto medio”.
Todas las estaciones de servicio de esta empresa cuentan con un mecanismo de repostaje intuitivo y sencillo, así como atención a pie de pista y sistemas de vigilancia 24 horas que garantizan la seguridad de todos los consumidores. Las instalaciones están totalmente automatizadas y aplican las tecnologías más avanzadas para garantizar a los clientes la máxima comodidad en los repostajes.
El modelo de estación automática proporciona un servicio en el que no se necesita personal de atención al público y se ha posicionado como una alternativa a las tradicionales, sobre todo por su precio más competitivo. En España su cuota de mercado va en aumento y en algunos países de la Unión ya ha llegado a alcanzar más del 60% del mercado.
Evidentemente y según todos los indicios este es el futuro que correrán muchas de las estaciones de servicio que nos encontramos por todo el territorio nacional, algo que ya ocurre en países como Italia donde encontrar un “gasolinero” que te atienda es prácticamente imposible. O algo similar a lo que ocurre en las Grandes Superficies donde llenas el carro, te facturas, embolsas y lo vuelves a llenar y te cobras, eso sí, al mismo precio que si lo hiciera un operario. El éxito o fracaso de este tipo de comercios dependerá mucho de la calidad del producto, el precio y sobre todo si el usuario prefiere que le atienda una persona o una máquina.
Atrás queda aquel mundo maravilloso en el que mientras repostabas te limpiaban las lunas o te comprobaban algunas otras historias del vehículo. O también aquel maravilloso supermercado Alvalí, junto a la Plaza de Toros, donde a medida que te iban pasando los productos por caja otro empleado lo iba acomodando en una bolsa o en una caja para luego ponerlo en el maletero de tu coche.
