Lo mismo da que empiece por F, T o I… las Redes Sociales acogen lo mejor y en demasiados casos lo peor de nuestra sociedad. Cualquiera se siente impune escondido detrás de un sobrenombre y sin dar mayores datos insulta, miente, desprestigia o acosa; en la mayoría de los casos estas situaciones quedan sin castigo por parte de la justicia ante la imposibilidad de perseguir a los infractores.
Las Redes Sociales se han convertido en un estercolero de difícil control donde políticos, actores, mujeres, hombres o cualquier hijo de vecino tiene que tener un estómago como una concretera para leer el veneno que sueltan algunos teclados, famosos o que no lo son tanto.
En lugares como Twitter los comentarios y el todos contra todos es la tónica habitual. Una herramienta que debería servir con eficacia al desarrollo de las relaciones personales y la información es el campo de batalla donde se baten en duelo los “teclistas” más desaforados. El respeto por la opinión del otro es inexistente.
No entiendo de Trolls que según los entendidos son los que buscan la provocación de manera intencionada. Cada día entiendo menos a las personas. Vemos informaciones en estos sitios que son interesantes y documentadas, pero luego los comentarios son vergonzosos.
Recientemente el presidente de la Asociación Española de Vacunología, Médico Epidemiólogo y Vacunólogo, además de Expresidente de UNICEF Canarias sufrió una agresión verbal en compañía de su señora por parte de una pareja en un comercio. Pues hubo gente que lo justificó en alguna Red Social. ¿Pero es que estamos locos o qué coño pasa aquí?
Ya comenté el otro día diciendo qué le estaban echando al agua que la población se estaba comportando de forma agresiva en general. Conducción, Comercios, Centros Sanitarios, Transportes Públicos… están viendo como se ha perdido el respeto.
No digo que Facebook, Instagram o Twitter tenga la culpa pero, inocentes-inocentes no son. Las personas deberían pensar, antes de escribir y ponerse en el lugar del que va a recibir el insulto o la descalificación gratuita, pero eso… en la España que tenemos hoy en día… es imposible.–Confucio.
