Estremécete

La semana de hoy, en lo que ha política doméstica se refiere, ha sido estremecedora. Habría que empezar por las declaraciones vertidas en USA por el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle en una entrevista concedida a la presentadora Oprah Winfrey y en la que declaran la desazón de tipo xenófobo expresada en su día por algún miembro de la familia real en relación al color que podría presentar tras su nacimiento el primer vástago del joven matrimonio. Esa y otras cuestiones relacionadas con la difícil convivencia, sobre todo, de Meghan en Buckingham, enfrenta a los ingleses en un cruce de opiniones para todos los gustos, del que también se ha hecho eco la prensa británica en favor o en contra de unos o de otros.

En España, nuestra querida España, la política doméstica nos conduce por otros intrincados derroteros al parecer sin retorno:

El comisario Villarejo amenaza a toda la clase política con lo mucho que sabe sobre los fondos reservados. El tesorero Bárcenas tira de su propia manta e implica prácticamente a toda la plana mayor del Partido Popular, incluyendo al presidente Rajoy, en el cobro indebido de comisiones. La justicia de la Unión Europea le retira la inmunidad de la que ha venido disfrutando hasta ahora en Waterloo el señor Puigdemont y sus adláteres. En Cataluña, el juez de vigilancia penitenciaria asume los argumentos de la Fiscalía y retira la concesión del tercer grado a los políticos presos catalanes encarcelados por el 1 de Octubre. En Murcia, Ciudadanos y PSOE exigen un cambio de gobierno tras la moción de censura presentada contra el PP. En Madrid, la señora Ayuso, por tal de evitar una moción de censura presentada por PSOE y Más Madrid, convoca para el próximo 4 de mayo nuevas elecciones a la presidencia de la capital.

De manera que si a todo ello le sumamos el grave deterioro económico provocado por la larga duración de la pandemia, además de la precariedad de empleo como consecuencia del cierre de cientos de empresas, nuestro futuro no parece muy prometedor, sobre todo si nuestra clase política sólo se preocupa mientras en tratar de alcanzar por todos los medios determinadas cotas de poder, con el único fin de lograr una sólida hegemonía en su propio beneficio y conseguir mantenerse en la cúspide por tiempo indefinido a costa de los sufrimientos que provocan estos estremecedores vaivenes en el tejido social del país.

Para finalizar, sólo nos queda ya que lamentar la derrota sufrida ayer en Alemania por el Sevilla frente al Borussia Dortmund en un partido de fútbol en el que a los andaluces no se les pudo reprochar absolutamente nada como no fuera la mala suerte que todo lo excusa.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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