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«No hay gran genio sin un toque de locura». — Aristóteles
El 29 de noviembre de 1988, la «locura» de mi equipo técnico y la mía se convirtió en un hito histórico. Desafiando el escepticismo de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) y de la FAA, Air Europa operó el primer vuelo transatlántico español de largo radio con un avión bimotor: un Boeing 757-200 con destino al aeropuerto JFK de Nueva York.
Para superar la férrea barrera burocrática de la época, los directivos de la compañía tuvieron que traer a España a ingenieros de la propia Boeing. Juntos demostraron ante las autoridades la seguridad del aparato y redactaron minuciosos manuales operativos que permitieron obtener la exigente certificación ETOPS de 90 minutos.
Debido a esta limitación, el comandante César Obón despegó de Madrid y siguió una ruta poco habitual: ascendió bordeando la costa de Irlanda, rodeó Groenlandia y descendió por la península del Labrador, en Canadá, con el fin de permanecer en todo momento a menos de hora y media de un aeropuerto alternativo en caso de fallo de uno de los motores.
Aquel vuelo pionero demostró que dos motores eran más que suficientes para cruzar el Atlántico con seguridad y contribuyó a abrir el camino a la aviación comercial moderna, transformando para siempre las operaciones de largo recorrido.
Tomás Cano Pascual
Asesor de líneas aéreas
Delegado para Europa de Air Panama
Fundador de Air Europa

