Cuarentena obligada

Detrás de cada ventana hay un comisario político en potencia. (Confucio).

Pese a las críticas en un principio vertidas por la derecha, el gobierno, haciendo caso omiso de las mismas, ha puesto en marcha ese plan de choque sanitario para tratar de frenar el aumento de contagio que en la última semana ha venido sufriendo la población española, con el consiguiente riesgo de padecer más enfermos todavía y, en consecuencia, un índice mucho más alto de mortalidad.

Ha sido una decisión drástica pero consecuente con el riesgo de mortalidad que vive el país en estos momentos por culpa de la imparable virulencia con la que ataca el peligrosos covid-19. Sin embargo, no debemos perder la calma y, en la medida de lo posible, seguir las estrictas instrucciones que aconseja en ministerio de sanidad para tratar de detener la expansión del coronavirus.

Los máximos responsables debemos ser nosotros mismos, por respeto a todos aquellos otros, sanitarios en su mayoría, que están dando la cara por todos y cada uno de los ciudadanos para que nos mantengamos a salvo de la pandemia. Personalmente, sigo las instrucciones dictadas y sólo salgo a la calle para comprar pan y alguna otra cosa imprescindible para la supervivencia de la familia. El resto del día lo pasamos a cubierto, con las medidas higiénicas de seguridad recomendadas por los servicios de sanidad.

No será muy difícil soportar esta cuarentena por cuanto casi todos contamos hoy día con móviles u ordenadores con los que podemos comunicarnos sin ninguna dificultad con nuestros familiares y amigos, además de la compañía que nos presta la televisión en tales casos, tanto para los mayores como para los más pequeños. En tal sentido, aunque esto no parece tan imprescindible, sí que deberíamos exigir, por lo menos, unos espacios televisivos algo más amenos que de costumbre, con la única intención de tener entretenido el máximo tiempo posible a los obligados telespectadores.

Concretamente, aquí, en Sant Feliú de Guíxols no habíamos padecido hasta hoy ningún caso diagnosticado. Sin embargo, esta mañana se ha producido el primero y por ahora, afortunadamente, el único, por lo que las medidas de seguridad habrán de ser algo más rigurosas que de costumbre, al ser ésta una población no excesivamente grande y de reducidos espacios comunes.

Como no se habla de otra cosa, tampoco yo voy a hablar de otra cosa como no sea la opinión que me merece todo lo que está ocurriendo hasta el momento y que afecta al mundo entero. Suspicacias aparte, mucha gente se está preguntando insistentemente si este virus tan contagioso no se haya podido evadir de algún misterioso laboratorio clandestino en China, además del oscuro papel que la industria farmacéutica haya podido jugar en su negligente expansión. Hasta hace unos días se le atribuía el virus a un determinado tipo de murciélagos que pudieran haberlo inoculado de forma accidental a alguien, a algún humano, pero creo que esta fábula contemporánea responde más bien al simbolismo que representa el murciélago entre los humanos como animal dañino, portador del mal según ciertas antiguas mitologías de carácter esotérico, y no a otra cosa

¡Con lo que me gustaba a mí el diseño del escudo deportivo del C.F. Valencia!

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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