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Auditoria ya de la pandemia

  • La semana que lo cambió todo: Bomba Biológica. Necesidad de una auditoría científica ya de la pandemia COVID-19

Marzo del 2020 fue un mes decisivo para el desarrollo de la COVID-19, cuyas consecuencias llegan hasta el día de hoy y que aún no están resueltas.

El Instituto de Salud Carlos III detectó anomalías después de que los primeros datos de transmisión estuvieran presentes a finales de febrero, y que no se interpretaron de forma correcta por motivos no aclarados y que, para nosotros, sin lugar a dudas, fue de forma negligente.

La primera semana de febrero 2020 estuvimos como miembro en el Comité Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra y había ya en esas fechas datos que eran alarmantes desde el punto epidemiológicos sobre el avance de la COVID-19 y la Consejería de Sanidad en nuestro país (el Gobierno), no había tomado ninguna medida que tuviera relación con lo que estaba ocurriendo. Es más, se minimizó por parte del ínclito Doctor Simón que afirmó que eran dos o tres casos que no afectarían a más. Este retraso en tomar medidas adecuadas basadas en datos oficiales de la OMS, permitió días críticos de expansión exponencial con consecuencias dramáticas.

Profesor don Antonio Alarcó Hernández
Catedrático de Cirugía
Presidente de la Cátedra de Telemedicina, Robótica y Telecirugía de la ULL.
Doctor en Ciencia de la Información y Sociología. Adjunto Primero Diputación del Común.
Exsenador y Portavoz de Sanidad. /Foto Archivo Kiosco Insular.

Cuando uno consulta la bibliografía al respecto, figura que en el Senado español Antonio Alarcó, médico cirujano, profesor universitario y portavoz de Sanidad en el Senado dijo exactamente: “en Madrid se produjo una BOMBA BIOLÓGICA de enorme impacto sanitario”, dice la bibliografía que el Senador utilizó esta expresión en varias comparecencias centradas en la gestión de la pandemia (2020).

El sentido no era literal, se refería a una bomba biológica, no a un ataque sino que metafóricamente hablaba de las perspectivas médicas y epidemiológicas explosivas. Esta misma bibliografía se refería en el 2020 (marzo), a la combinación de transmisión comunitaria no detectada más eventos masivos, más ausencia de medidas de contención actuando como un “detonador epidémico” (bomba epidemiológica). Aclarar de forma inmediata que el coronavirus es una zoonosis que nace de China (Wuhan) que es un país comunista que no transmitió al mundo científico el problema que estaba viviendo y que se extendió durante dos meses sin decir nada a las autoridades sanitarias. Nosotros lo denominamos “bicho chino”.

Era la primera vez que se utilizaba ese concepto y que, de forma espontánea, lo tomaron muchos otros autores y que, algunas personas, llamaron “evento superdiseminador masivo” o “tormenta perfecta” y también “efecto multiplicador abrupto del contagio exponencial infodémico”. Es una forma dramática de describir un evento que multiplica de forma exponencial la transmisión de un virus.

Ya había datos en nuestro país que indicaban que Madrid tenía transmisión comunitaria a finales de febrero. Recordar aquí, porque nos parece oportuno e importante que el primer coronavirus detectado fue en la isla de La Gomera (Canarias), traído por un alemán que vino de Wuhan, China.

Por todo ello, se produjo la falta de medidas a tiempo, lo que generó lo que denominamos “bomba biológica” que disparó la transmisión, provocó morbilidad, mortalidad y un colapso sanitario histórico.

La manifestación del 8-M feminista, los partidos de futbol en el Santiago Bernabeu, los congresos, misas, mítines políticos, trasportes públicos abarrotadas y eventos deportivos y sociales por todos lados sin ninguna medida y además las fronteras abiertas, principalmente Barajas por el número de visitantes, fue la gota que colmó el vaso. Producto de todo ello, se produjo como ya hemos comentado morbilidad, aumento de la mortalidad, hospitales desbordados, UCI saturadas, médicos y enfermeras multiplicando turnos e IFEMA convertido en un mega hospital transitorio. Y además, para más inri, sin comité científico, aunque el Ministro de Sanidad Illa (filosofo) y el Dr. Simón nos decían de forma sistemática que no ocurría nada importante. Algo que ocurrió de forma masiva fue el contagio de profesionales sanitarios siendo España uno de los países más afectados en este tema.

Por primera vez utilizamos el concepto de “infodemia” (exceso de información intencionada) y que el Gobierno utilizó de forma intencionada para conseguir que no se supiera nada concreto.

Más de 120.000 fallecidos, más de 100.000 contagios de profesionales, mayor mortalidad por 100.000 habitantes de la Europa Comunitaria, mayor mortalidad de profesionales sanitarios en Europa y más de 2 millones y medios de COVID persistente es la consecuencia clara de esta nefasta gestión.

Por todo lo anterior, desde la esfera estrictamente científica en la cual nos encontramos, Bloomberg (auditora mundial) y la revista Lancet han solicitado hace más de tres años una auditoria científica independiente por lo ocurrido en nuestro país hace más de 4 años.

Recordar que en varias ocasiones lo hemos solicitado, por cierto, y publicado en este periódico pero sigue sin realizarse. La semana que cambió todo desde el punto de vista sanitario, sociológico y económico exige por respeto que se haga esa auditoria y se publiquen los resultados. Basta ya.

Antonio Alarcó Hernández

Catedrático de Cirugía

Presidente de la Cátedra de Telemedicina, Robótica, IA y Telecirugía de la ULL

Doctor en Ciencia de la Información y Sociología

Adjunto Primero de la Diputación del Común

Exsenador y Portavoz de Sanidad

Antonio Alarcó Hernández
Antonio Alarcó Hernández
Antonio Alarcó Hernández Catedrático de Cirugía Senador Comisión de Sanidad y Portavoz de Ciencias
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